domingo, 4 de noviembre de 2012

At The Golden Circle



Si Onetti decía no saber escribir mal —más vale la arrogancia desconcertante que la modestia estúpida—, bien pudiera afirmar Ornette Coleman que de su boca no ha salido nota mala. Controvertida, radical, ensimismada o ajena, según Fernando Ortiz de Urbina, "a las sempiternas secuencias de acordes" —en paralelo al autor de El astillero—; pero no mala. 

Publicado en dos volúmenes diferentes, At The Golden Circle recoge en vivo a Ornette Coleman en Estocolmo el 3 y el 4 de diciembre de 1965, y corrobora lo afirmado. Junto a David Izenzon y Charles Moffett, los espléndidos contrabajista y baterista respectivamente que completan el trío con el que Coleman había retomado su actividad, el saxofonista crea en aquellas gélidas jornadas suecas —obsérvese a los tres protagonistas rodeados de nieve en la portada— improvisaciones rotundas y felices, lejos en Europa y a mediados de la década de la polémica y el debate creados por Free Jazz (y antecedentes) en su comienzo. Como si la paz y la tranquilidad emanaran de su interior, el saxo alto de Ornette Coleman inventa figuras llenas de luz y swing, tremendamente locuaces y expresivas al tener mucho tiempo y espacio —él es el único metal presente— para desarrollarlas y sentirse arropado, o eso se percibe, por un público entregado. Izenzon —con los dedos o el arco— y Moffett, por su parte, no ejercen de base rítmica al uso, y si bien sostienen a su jefe sin problema alguno —escuchen en Faces And Places, verbigracia, a una maquinaria exacta henchida de virtud—, la percusión del segundo puede volverse sincopada para pedir su propio protagonismo, y el contrabajo del primero, penetrar por vericuetos que remiten a su creatividad particular.

La versión remasterizada para disco compacto ofrece, además de un sonido espectacular, tomas alternativas de varios temas y un corte nuevo,
Doughnuts, que en su momento cerró la segunda actuación, la del día 4. Complemento excelente para lo que ya eran dos elepés magníficos de uno de esos escasos artistas que impuso sus criterios —ni tonales ni atonales, a propósito— sin concesiones para dejar una de la obras más innovadoras e inolvidables de la historia del jazz.

9 comentarios:

  1. Estoy escuchando ahora mismo Faces and places y suena muy, muy bien. Gran jazz. No conocía esta banda, Gonzalo. Alegrón descubrirla.
    El Astillero, de Onetti (única que leí de él; espero meterme con más obras suyas) es una obra de arte para mi gusto.
    Un abrazo

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  2. Este verano estuve escuchando el "the shape jazz" o algo así que me recomendaste. Joer, vaya pozo sin fondo de jazz que eres, grandmaster. Aquí ilustrándome, me gusta la portada. Abrazos.

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  3. ¡Hale! ¡Más música negra para la colección, como si no tuviera bastante! Me ha gustado mucho la actualización, y la cita de Onetti, pues Vargas Llosa le debe mucho a este conspicuo escritor.

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  4. Compañero, Coleman es grande, muy grande. Y yo soy pequeño, muy pequeño. Y me pierdo... Jajaja Tengo que escuchar este disco, porque todo lo que conozco de él es sublime.

    Un abrazo grande.

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  5. O. Coleman, Javier, es autor de "Free Jazz" (que cito en la entrada), uno de los discos esenciales de la historia del jazz por su contenido y por dar nombre a todo un movimiento. "El astillero" es una de las novelas más extraordinarias que he leído, estamos de acuerdo. Prueba con "Juntacadáveres".

    "The Shape Of Jazz To Come", Johnny. ¿Te gustó? Y gracias, pero ya me gustaría, me queda mucho por aprender sobre el jazz (¡y no es modestia!).

    Gracias, Alex. Vargas Llosa ha pasado de rendido lector de Onetti a máxima autoridad en la materia.

    Te encantará, seguro, Jose.

    Un abrazo para los cuatro.

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  6. Elegante -y preciosa- entrada, Gonzalo. "Free Jazz" es el único álbum que tengo de Coleman; por cierto, uno de los primeros discos de jazz que entraron en mi colección, imagínate cuando lo escuché por primera vez (y eso que estaba "sobre aviso")...dos cuartetos sonando a la vez cada uno por un oído distinto...maravilloso jejeje!!!
    Este del que hablas con que sea la mitad de subyugante que su portada...

    Abrazos.

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  7. Se me olvidaba! Ya me hice con The Sidewinder...MA-RA-VI-LLO-SO, "Totem Pole" me tiene loco -en realidad todo el disco- con esos cambios de tempo...cómo he sobrevivido todo este tiempo sin él jejeje

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  8. Hola gonzalo, este álbum es auténtico oro puro, una extraordinaria música sin lugar a dudas. Y un muy buen artículo. Un abrazo.

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  9. Gracias, Agente. "Free Jazz" es una joya, como dices, pero "At The Golden Circle" es también buenísimo. Conociendo tu criterio, no me extraña que te haya gustado tanto "The Sidewinder". En todo caso, si mi entrada acerca del disco te hizo hacerte con él, me das una alegría.

    Gracias por lo del artículo, Rubén. Un par de discos espléndidos, sí.

    Un abrazo para los dos.

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