martes, 1 de agosto de 2017

Medicine Show


No hay en el conjunto de Medicine Show (1984) una perfección como la del anterior, primer y magistral álbum de Dream Syndicate, The Days Of Wine And Roses. Sin embargo, conforme avanza, el disco va recuperando todas las virtudes del grupo hasta dar con una segunda cara sobresaliente que ya anticipa el último corte de la primera: Bullet With My Name On It. Es entonces cuando los temas se alargan para no bajar en ningún momento de los seis minutos y dejar que las guitarras martilleen una electricidad digna de Neil Young y Lou Reed y punzante como el sonido del autor de Ascension, homenajeado durante cerca de nueve minutos en la que quizá sea la mejor canción del cuarteto: John Coltrane Stereo Blues.

Y no es que el material con el que se ha abierto Medicine Show sea de segunda división, no me malentiendan. Daddy's Girl o Burn son temas muy notables, de los que servidor disfruta como un niño, pero la exuberancia y las maneras de The Medicine Show, el mencionado recuerdo al inigualable John Coltrane y Merrittville —balada eterna que invade el territorio de Crazy Horse para marcarlo con la huella de Steve Wynn y Karl Precoda— se elevan por encima del resto del elepé, plasmando y corroborando la clase de un cuarteto que pocos rivales tiene a la sazón en el mundo del rock and roll.

La ausencia de Kendra Smith —sustituida por Dave Provost—, el paso a A&M y la producción de Sandy Pearlman traen un sonido diferente al plástico (más de la época, por así decirlo), pero no dañan significativamente el discurso de Dream Syndicate, en especial en los cuatro temas ya mencionados, allí donde la banda copula larga y extáticamente con la distorsión y convierte en poesía las notas que toca. La poesía de un grupo que supo alargar la vida de la música ideada por Chuck Berry sirviéndose de nociones y planteamientos personales cuando ya parecía que todo estaba dicho. Mayor mérito que cuando —unos lustros atrás— el terreno todavía era virgen para inventar. Aunque si suena "algo de John Coltrane en el estéreo, nena", las cosas siempre serán más fáciles.

2 comentarios:

  1. Soy de la misma opinión con respecto a su primer trabajo, donde quizás la influencia Velvet es mucho más patente. Uno de mis grupos favoritos de la llamada en su día NMA (Ruta 66 dixit), junto a Green On Red y las variantes psicodélicas de Rain Parade. Este album quedará irremediablemente unido al concierto de la banda que compartimos no hace mucho.
    Abrazos,
    JdG

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  2. Sí, la influencia de la Velvet es más evidente en su debut. Mi grupo favorito de ese nuevo rock americano. Menudo concierto aquél, con una versón velvetiana, por cierto, como colofón.

    Un abrazo.

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