jueves, 26 de febrero de 2026

Back In The USA

Pensaba hablar de las paradojas del ser humano para comentar la fantástica e histórica canción que da título al colosal single de Chuck Berry y 1959. Pero escuchar al maestro al final de sus dos gloriosos minutos y medio repetir —absolutamente radiante y convencido— que es "tan feliz viviendo en los EE.UU." me hace sacar a la palestra al abogado del diablo que siempre hay que llevar dentro. Desde mi perspectiva ideológica, histórica y geográfica, se me hace imposible asumir que un negro pudiera alegrarse por aquel entonces (ni hoy) de volver a un país cuyo racismo han sufrido los suyos incluso después de haber sido abolida la esclavitud en el siglo XIX y declarados ciudadanos iguales que los blancos que les habían aherrojado, torturado, violado, asesinado y cualquier otra barbaridad que se pueda imaginar. Sin embargo, como comentaba Clive Anderson, era norma que los "negros americanos (…) cerraran filas" a la hora de defender a su país frente a otros. Dicha norma, las afirmaciones cristalinas y sin ambages de los versos del autor de Johnny B. Goode y la versión que del tema hiciera MC5 me hacen dejar las paradojas a un lado, siquiera parcial o momentáneamente.

Sea cual fuera la razón (o razones) de dicha defensa, y sin entrar en análisis psicológicos de Berry o de la diferente sociología de la raza negra en los Estados Unidos, cualquier coraza política salta por los aires cuando empieza la música. La guitarra y la voz del compositor de la canción, el piano de Johnnie Johnson, la batería de Fred Below, el contrabajo de Willie Dixon y los coros de Etta James y los Marquees ponen en pie un rock and roll rebozado en doo-wop absolutamente perfecto y feliz que se puede escuchar diez veces seguidas sin cansarse de él.

Completaba el sencillo otra composición seminal, pero que era el reverso lírico y sonoro de la cara A. Si Back In The USA la graba su creador en un estudio rodeado de músicos para celebrar su retorno a Norteamérica, Memphis, Tennessee es registrada en su casa, haciéndose cargo Berry de todos los instrumentos (voz, guitarras, bajo) excepto la batería de Jasper Thomas. La peculiar percusión de este último, el sonido lo-fi predecesor de tantos grupos y la triste historia de divorcio que se explicita en sus últimos compases daban con un tema radicalmente diferente a su compañero de viaje, si bien igual de bueno, cuya sobriedad no lo hacía menos expresivo o logrado. Dos maneras de manifestar el arte de Chuck Berry, figura aquí venerada sobre la que nunca nos cansamos de escribir.

9 comentarios:

  1. El auténtico rey
    de los rockeros,
    lo que claro , como
    era negro.... saludo.

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  2. Sin negros como Berry, Little Richard o Bo Diddley no habría rock, por supuesto.

    Un abrazo, Orlando.

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  3. Gonzalo, he visto el documental "Chuck Berry: Viva el Rock and Roll", donde pude disfrutar de todas esas estrellas que le rindieron tribuito, entre ellos Clapton, y sentí una emoción irrepetible. Un abrazo. Carlos

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  4. ¡Mítica "Hail! Hail! Rock 'N' Roll", Carlos! Como el cine de John Ford, la música de Chuck Berry es pura emoción, a mí pocas cosas me gustan igual.

    Un abrazo.

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  5. Que banda de garage que arranca del vamos no versiono este himno ! Saludos Gonzalo

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  6. “If you tried to give rock and roll another name, you might call it ‘Chuck Berry’.” – John Lennon

    El genio de genios, lo adoro. Un artículo de Cuadernos Efe Eme de hace unos años sobre él, Julià lo titulaba "Shakespeare sobre ruedas". Una musicalidad increíble, con unas letras sobre ese EEUU de coches que comenzaban a vivir los hijos de la guerra. Este tío es el rock.

    Hail, Hail, Chuck.

    Saludos,

    Nacho

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  7. Debería, Juancho, debería, menudo himno.

    Totalmente, Nacho, música y letras estratosféricas que definen una época. Jaime Gonzalo, ya que citas al otro fundador del Ruta, lo comparaba con Shönberg, comparación arriesgada pero basada en que fueron artistas de enorme personalidad que marcaron un terreno para seguirlo con rigor.

    Abrazos.

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  8. Más allá de la clara y afilada reflexión del primer párrafo, que por supuesto comparto en su totalidad (más aún en tan execrable momento histórico por el que atravesamos) no es menos cierto que el resto del texto atina con rotundidad lo inefable que sigue siendo el rock de Berry, rock and roll desde su germen e inicio cíclico de todo.
    Curiosa y en parte triste dicotomía. Todo sea por el Rock and Roll.
    Un abrazo

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  9. Siempre atento, Jorge, me alegra mucho que compartamos visión, y más, como dices, en un momento en que los regímenes estadounidense e iraní nos arrastran al infierno. Sea como sea, seguiremos disfrutando de la música eterna de Berry.

    Un abrazo, amigo.

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