La primera de las tormentas eléctricas desatadas junto con Crazy Horse (Everybody Knows This Is Nowhere) y el intimismo mayoritario de After The Gold Rush, segundo y tercer disco de Neil Young respectivamente, adelantan y resumen lo que será la carrera entera del canadiense, capaz de moverse entre el susurro folk y la devastación hard —diferentes moods, humores o estados de ánimo, que son origen de la consecuente opción estética y no al revés— sin necesitar explicaciones o adelantar coartadas.
Ese intimismo y ese susurro mandan en el tercer elepé de Young, publicado en 1970 y clásico absoluto de un catálogo pantagruélico en el que todavía caben novedades y rescates del pasado. Tell Me Why (guitarra acústica, voz y coros) y After The Gold Rush (piano, voz y fiscorno) abren desnudas y vulnerables (pocas veces un sonido tan delicado fue a su vez tan doloroso) antes de que Only Love Can Break Your Heart añada bajo y batería para extender la tristeza a ritmo de vals y sonido folk rock. Southern Man se va hasta los cinco minutos y medio dando forma a un colosal asalto rock de Young y (la mitad de) Crazy Horse (con Ralph Molina a la batería, Danny Whitten haciendo coros solamente, Greg Reeves al bajo en lugar de Billy Talbot y Nils Lofgren aportando su piano) que, junto con Alabama, tendrá la consabida respuesta de Lynyrd Skynyrd en defensa del sur de los Estados Unidos. En contraste radical, Till The Morming Comes se conforma como una miniatura intrascendente que cierra la primera cara.
La hermosa versión del Oh Lonesome Me de Don Gibson se adapta a la perfección al tono del álbum y hace arrancar la segunda mitad. El aparente canto contra la depresión de Don't Let It Bring You Down es recorrido de arriba abajo por una bellísima pero lóbrega musicalidad capaz de hundir en la miseria al más precavido. Birds retoma el tono general de las tres primeras canciones, voz, piano y coros que nos hablan del final del amor, ese sustantivo tan abstracto y tan inestable. When You Dance I Can Really Love es una suerte de continuación sonora y ordinal (colocada asimismo en el cuarto lugar de su cara) de Southern Man, el rock hendrixiano patentado por Neil Young y Crazy Horse, aquí sí con Talbot a las cuatro cuerdas y Whitten agregando las seis a sus coros. Folk rock de engañosa denominación si uno se fija en su letra, el de I Believe In You es el penúltimo corte de una función que concluye otra miniatura, Cripple Creek Ferry, de mayor fuste que Till The Morning Comes pero cuyo trayecto se antoja excesivamente breve para lo que podía haber dado de sí. El final de un trabajo que inicia una década prodigiosa en lo creativo —de After The Gold Rush a Rust Never Sleeps y Live Rust— e inestable en lo personal que consagrará a Neil Young como uno de los cuatro o cinco nombres definitivos del rock americano. Y también, para bien o para mal, uno de los más prolíficos.


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Es mi disco preferido de Young, de lejos. Empezando por ese magnífico equilibrio que citas entre el folk/country y el rock, algo que en muchos discos suyos no se da. Por otra parte, creo que aquí están algunas de las mejores canciones de su carrera (especialmente esa pareja "When you dance... " / "Southern man", efectivamente.
ResponderEliminarSaludos mil.
Ay amigo. Uno de los discos de mi vida. De esos atados a mis venas. Esto es pura emoción. Sublime. Gran análisis, como siempre.
ResponderEliminarYo tengo algo más arriba "Harvest" y "Ragged Glory", Rick, pero está claro que hablamos de una de sus cumbres.
ResponderEliminarSí, la emoción y Neil Young van unidas, como John Ford en el cine. Muchas gracias por lo del análisis, Hector.
Abrazos.
Ya puestos, maestro, ahí mi top5 de la bestia canadiense:
Eliminar1. After The Gold Rush
2. Rust Never Sleeps
3. On The Beach
4. Zuma
5. Harvest
Y luego unos 20 más como mínimo jejeje
Inapelable, querido Hector.
EliminarComo la Catedral de Burgos o la Sagrada Familia. Una obra de arte. Me cautiva After the Gold Rush - la canción - aunque no sepa muy bien de que va. Neil en vena creativa como dices. Abrazo Gonzalo
ResponderEliminarEntiendo, igual estoy equivocado de plano, que se observan valores filosófico sobre la codicia humana y el amor al planeta. No sé. En cualquier caso como la catedral de León *que mañana visitaré).
EliminarSaludos
Pues no sé si llamar críptica o lisérgica a la letra de "After The Gold Rush", J. En todo caso, un disco espléndido, ahí no hay duda.
ResponderEliminarAbrazos.
En los últimos 30 años he ido variando a propósito de mi disco favorito de Young, empecé con "Tonight...", después "EKTIN", más tarde Ragged Glory" y hoy este que hoy diseccionas. Esto es la prueba clara de la grandeza de Young, pues todos son igual de sublimes.
ResponderEliminarUn abrazo
Creo que todos coincidimos, en general, en poner en lo más alto lo que Young publica entre 1969 y 1979 junto con "Ragged Glory" y "Weld", ya en la década de 1990.
ResponderEliminarAbrazos, Jorge.
¡Qué decir de esta maravilla que no se haya dicho antes! Por no pecar de original - puesto que he leído artículos en los que ya se hacía referencia - este "After The Gold Rush" parece una obra ideal para coger el coche y viajar con él, sin un final cercano. Dejarse llevar por sus melodías, empaparse de su polvo y cruzar fronteras donde no haya barreras.
ResponderEliminarJunto a "Harvest" y "On The Beach" mi podio olímpico del eterno Neil
Abrazo,
Gonzalo, el Don Gibson de tu entrada hace referencia al compositor de música country estadinense? Un abrazo. Carlos
ResponderEliminarYo reivindico mucho una etapa la de 2005-2007 con tres discazos como tres soles. Prairie Wind, Living With War y Chrome Dreams. Cuando coge una racha es imparable.
ResponderEliminarPues es una buena idea, aunque no para mí, que no conduzco. Fantástico podio el tuyo, Javier.
ResponderEliminarEl mismo, Carlos.
De los dos primeros he hablado por aquí, Hector. Me parecen muy buenos también.
Abrazos.
Uno de los discos de mi vida. ¡Qué raro que no lo hayas reseñado hasta ahora! Creo que hace mil años que no comento en un blog, qué nostalgia...
ResponderEliminarOh, qué ilusión tenerte por aquí, querida Lu. Sí, la verdad es que no sé por qué no he escrito antes sobre él, "After The Gold Rush" me acompaña hace muchos años. Es curioso lo que dices de la nostalgia, porque aunque todo el mundo dice que los blogs son cosas del pasado, el mío recibe ahora más visitas y comentarios que nunca. Será, como dice Juanjo Mestre, que Ragged Glory se ha convertido en un blog ya legendario.
ResponderEliminarUn abrazo, amiga.
Que maravilla de disco,lo amo es realmente una obra de arte,y un disco verdaderamente hermoso,una obra maestra al alcance de muy pocos,yo no se si es mi disco favorito de neil young,tienes unos cuantos realmente magistrales
ResponderEliminarUn abrazo
que disco mas maravilloso este de mr young, no se si es mi favorito entre 1969 y 1979 hizo tantos discos tremendos que me resulta dificil quedarme con uno, after the gold rush es ademas un disco hermosisimo, siento una gran predileccion por este lp, neil young uno de los 5 mejores cantautores del rock americano como dices y muy prolifico tanto es asi que resulta dificil escuchar todo lo que ha publicado, y si eso añades los lps ineditos , mision imposible
ResponderEliminarme ha gustado un monton leerte gonzalo hablando de este disco, un abrazo
Hombre, Santi, llevábamos tiempo sin saber de ti, ¿cómo va todo? Este "After The Gold Rush" siempre aparece entre los favoritos de los seguidores de Neil Young, más arriba o más abajo. La verdad que tiene tantas publicaciones que es difícil escuchar todo, tienes razón. Me alegra que te haya gustado la entrada.
ResponderEliminarUn abrazo fuerte.