Bien podrían hacer match en Tinder u otra aplicación de citas el Ascension de John Coltrame y este The Magic City de Sun Ra y a la sazón Solar Arkestra, pues, como es sabido, su orquesta fue cambiando de nombre aunque no de objetivos abracadabrantes. Grabados ambos en 1965 y publicados al año siguiente, los dos se sitúan a la cabeza de la trasgresión sonora de su época y de cualquier época, pues no hay concesión o preocupación por las convenciones que valgan en sendos elepés. A los cuarenta minutos de la pieza única que contiene el colosal despliegue del autor de A Love Supreme responde el de The Futuristic Sounds Of Sun Ra con los veintisiete y medio del tema que nombra y ocupa la primera cara del álbum; si son once los intérpretes reunidos por Trane, similar es el número que propone Ra; vanguardia, free jazz, atonalidad, saxos, trompetas, contrabajos, batería y piano en uno, lo mismo más clavioline, flautas, clarinete bajo y trombón en el otro. Quizá menos estentórea y abrumadora que Ascensión, The Magic City nos invita a un paseo por diferentes niveles de intensidad sonora, si bien, eso sí, sin salirse del rumbo atonal, pues no hay aquí gancho melódico que valga sino estricta investigación improvisadora más cercana a Viena que a Nueva Orleans.
Anonadados, asombrados y alumbrados por semejante despliegue de Sun Ra, John Gilmore, Marshall Allen, Pat Patrick, Ronnie Boykins y compañía, toca dar la vuelta al vinilo y enfrentarse a su segunda mitad. The Shadow World extiende sus notas durante once minutos más rítmicos y lineales (o menos retorcidos) que los que le han antecedido y, curiosamente, más coltranianos (¿no son ecos de Africa/Brass los que me llegan?). Free jazz de ascendente hard bop, el que practica aquí la orquesta de Ra, muy brillante a las diferentes teclas que toca, también se puede casar con el de un Cecil Taylor a quien no le queda mucho para registrar los formidables y esenciales Unit Structures y Conquistador! Abstract Eye y Abstract "I" suman siete minutos dominadas por el contrabajo tocado con el arco de Boykins y las percusiones de Ra y Jimmy Johnson, y completan el recorrido de The Magic City con la misma belleza, radicalidad y mística —simplemente más breve— de los dos primeros cortes. Otra de las múltiples razones para adorar y honrar a Herman Poole Blunt y sus viajes espaciales.

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Parafraseando a Cortázar, Sun Ra siempre está tocando mañana...
ResponderEliminarAbrazo!!
Qué maravilla "El perseguidor", Carlos, uno de mis relatos favoritos. Sun Ra fue del linaje de Charlie Parker, viviendo en el futuro.
ResponderEliminarUn abrazo.
Fantástico disco, y vanguardista 60 años después. No había escuchado nunca este disco, en gente con discografías tan extensas siempre queda hueco para la novedad y el asombro.
ResponderEliminarMe encanta la frase de Cortázar.
Me has alegrado la tarde de ayer y la mañana camino al trabajo hoy.
Gracias por la recomendación, Gonzalo; y gracias a Sun Ra.
Saludos,
Nacho
Lo de Sun Ra es impresionante, Nacho, me alegra que te haya gustado el disco. No sé si has leído el relato de Cortázar donde está la frase, es una absoluta maravilla inspirada en Charlie Parker. Muchas gracias a ti por comentar, que tengas buen día.
ResponderEliminarUn abrazo.
Lo leí hará quince años fácil, no recuerdo gran cosa a excepción de que me gustó mucho. Creo que no estaría de más revisitarlo. Ya os contaré.
ResponderEliminarOtro abrazo.
Sun Ra / Cortázar, vaya par de protagonistas que aparecen aquí, el primero como personaje merecido de la entrada, el segundo como referencia de influencias anteriores - léase Charlie Parker.- Al ser admirador de todos los aludidos - a Cortázar le pondría a la cabeza, he de reconocer, - esta es la típica entrada cuyo contenido te deja un gratísimo sabor de boca. Música y literatura, un prodigioso cocktail que ayuda a ensalzar la experiencia vital de la jornada (y eso que estoy a punto de terminar la escucha del "Peggy Suicide" de Julian Cope).
ResponderEliminarAbrazos,
Creadores de vanguardia todos, Javier, incluido Julian Cope. El disco que comento te lo recomiendo a ciegas, por cierto.
ResponderEliminarUn abrazo.