jueves, 11 de junio de 2026

Rock-n-Roll Records (Ain't Selling This Year)

Aunque se trate solo de un CD promocional (que anuncia el lanzamiento de Motherfuckers Be Trippin' en 2003), si contiene una canción tan colosal como la que va a abrir el disco, merece la pena. Rock-n-Roll Records (Ain't Selling This Year) es una defensa en lo lírico y en lo musical del arte de Little Richard o Jerry Lee Lewis aunque adaptada a la naturaleza hard/punk de los Supersuckers. Perfecto en lo suyo, el tema es pura inmediatez y energía hechas de guitarras, bajo, batería y el piano invitado de Jason Stacek que, sumado a riffs, solos y redobles, conecta con los dos maestros citados, pues con Chuck Berry, Stones, Motörhead, ZZ Top o Dead Boys, por ejemplo, también lo hacen Eddie Spaghetti y su por aquel entonces cuarteto. Dos minutos y veinticinco segundos de glorioso rock and roll. Ni más ni menos.



lunes, 8 de junio de 2026

Sonic Nurse

A principios de este siglo, Sonic Youth era ya un grupo clásico y referente absoluto del rock alternativo de finales de la centuria anterior. Sister, Daydream Nation, Goo o Washing Machine eran hitos incontestables de una banda con una personalidad arrolladora que daba igual lo que hiciera: su puesto en el olimpo musical estaba asegurado. Es por ello encomiable que no se rindiera y siguiera fabricando plásticos sin concesiones ni vendidos a los cánones preestablecidos para las personas, digamos, mayores de cuarenta años. Aun cuando lo mejor de su obra ya hubiera sido grabado, el efecto sorpresa estuviera descartado o buena parte de su público de antaño no estuviera para vanguardias noise o desarrollos disonantes.

Pattern Recognition, primera pieza de Sonic Nurse (2004), confirma lo dicho. Cantada por Kim Gordon, el high energy atonal con garabatos de puro ruido no se ha movido de su sitio, por mucho que el álbum sea el tercero consecutivo (y último) en que escuchamos a Jim O'Rourke como miembro de un grupo convertido así en quinteto. Unmade Bed, con Thurston Moore a la voz, es el único tema que baja de los cuatro minutos y practica una suerte de pop psicodélico que se endurece en su segunda mitad. Dripping Dream, sin embargo, es el corte más largo del recorrido, casi ocho minutos también encabezados por Moore en los que destaca un hermoso y largo pasaje instrumental que, como es tradición en los neoyorquinos, añade un remate de furia antes de volver a los parámetros de relativa calma con los que se había abierto la canción. Las cuerdas vocales de Gordon se encargan, cómo no, de Kim Gordon And The Arthur Doyle Hand Cream, composición comandada por la distorsión y la crudeza. De nuevo Moore al micro, Stones es fácil de emparentar con Dripping Dream por su tempo, su estructura, su sonido, su duración y por quien canta. Dude Ranch Nurse, con Gordon salmodiando, peca de cierta abulia en mi opinión, pero en New Hampshire, la voz de Moore, las guitarras y la percusión de Steven Shelley levantan el ánimo. Paper Cup Exit, donde por primera y última ocasión es Lee Ranaldo el que canta, desata una tormenta moderada en sus segundos finales antes de que Kim Gordon lidere I Love You Golden Blue, pop atmosférico que parece contradecir a una introducción cercana a la música concreta. Echan el cierre la voz de Thurston Moore y Peace Attack sin salirse del redil Youth y Sonic Nurse, un buen trabajo de quienes no tardarían mucho en despedirse con Rather Ripped y, sobre todo, el espléndido The Eternal.



jueves, 4 de junio de 2026

Apocalypse 91… The Enemy Strikes Black

Tan potente e inmediata como la tetralogía que abre la carrera de los Ramones y tan vanguardista como la que inicia la obra de Can, la que entre 1987 y 1991 deja grabada Public Enemy es cumbre de la música popular norteamericana y (enésimo) ejemplo de que reivindicación y arte pueden ir de la mano sin suponer mancha alguna o minoración de la categoría creativa.

Cuarto disco de dicha trayectoria, Apocalypse 91… The Enemy Strikes Black presenta a un grupo absolutamente politizado (By The Time I Get To Arizona, Shut 'Em Down y A Letter To The New York Post son ejemplos taxativos), politización de la que nace una música sublime y poderosa, arma de combate contra el racismo y otros ismos a él vinculados que da lugar a un trabajo en el estudio digno de los Beatles en su utilización, además de las colaboraciones puntuales de ciertos instrumentistas, de samples y manipulaciones sonoras sobre los que rapear.

El apocalipsis anunciado en el título se presenta en variados registros sonoros que nos permiten disfrutar de ataques punk como el de la inicial Lost At Birth; ejemplares construcciones de matriz funk (Can't Truss It, I Don't Wanna Be Called Yo Niga, siguiendo el ejemplo de Sly and The Family Stone y con las maravillosas teclas de Frank Abel); arengas radicales hechas de funk, electrónica y góspel (la mencionada By The Time I Get To Arizona); techno y funk de la mano (More News At Eleven); mantras obstinados contra las grandes corporaciones (la citada Shut 'Em Down) o alianzas de hip-hop y trash metal en la revisión de Bring The Noise (aquí Bring Tha Noize) en compañía de Anthrax. Canciones entresacadas de un conjunto perfecto y abrasador con ánimo taxonómico, no con el de considerar las elegidas superiores a las no nombradas, injusticia contra mi criterio de considerar Apocalypse 91… The Enemy Strikes Black una obra maestra absoluta, de ésas que no tienen mácula. Larga vida a Public Enemy… corta a quienes infravaloran su propuesta.



lunes, 1 de junio de 2026

Feed The Rockin' Soul

En defensa del punk rock de apetitos hardcore y gestión DIY durante los primeros años de este siglo destacaron en España dos bandas nacidas asimismo cuando la centuria arrancaba, ambas con ilustres precedentes. Si los madrileños Muletrain eran una continuación aplastante de Aerobitch sin Laura Pardo, los baleares Mostros (aun con cantante argentina) tenían en sus filas a Juanmi Bosh, guitarrista de los míticos Cerebros Exprimidos. Cuatro discos adornan la trayectoria de estos últimos, siendo Feed The Rockin' Soul (carnicería sonora de 2005) el segundo de ellos. Catorce temas en media hora escasa que arrasan con todo lo que se ponga delante, la tensión muscular del tejido instrumental los impulsa por terrenos veloces de cruda electricidad que a veces dejan al descubierto —como en el caso de Rock N Rolex o Fever— el amor del grupo por las formas primigenias del rock and roll sin que la muralla de distorsión y el ritmo salvaje se vengan abajo. Destaco, además, dentro de un conjunto exultantemente perfecto ya hablemos de composición o de ejecución, Malos pensamientos, por ser la única canción en castellano, idioma en el que el grupo se expresa con idéntica contundencia; The King Of Blood Motel y sus acentos rockabillys (para quien quiera verlos) y la final Eu vi (ninguém falou pra mim), cantada en portugués y con ecos de Bored! en la cadencia ralentizada que abre y cierra el tema y Feed The Rockin' Soul, trabajo ejemplar y visceral de Mostros. Un discazo, vamos.