lunes, 23 de octubre de 2017

Ningún cielo


Si algún disco español de lo que llevamos de siglo merece ser llamado obra de culto es el único álbum parido por Miguel Ángel Villanueva, Ningún cielo, de 2004. Miembro de grupos como Los Plomos, Los Auténticos y Los Brujos, Villanueva es uno de esos artistas "olvidados por casi todos sin que uno comprenda cuáles son las razones", como decía el querido Red River. Por eso, queremos recordar un trabajo tan hermosamente elaborado, delicado y poético como el que hoy traemos a la red.


El pop anglosajón de los sesenta (Beatles, Love, Kinks, Zombies…) ilumina el camino de Villanueva, aunque sea imposible no encontrar concomitancias y similitudes con el hecho aquí (de los Brincos a Nacha Pop, pasando por Solera y CRAG). La batería de Andy Morten, el bajo de Louis Wiggett y la voz y la guitarra de Villanueva son la (brillante) base de las canciones escritas por este último, adornadas cuando se cree preciso por diferentes instrumentos de viento y cuerda —de cuyos arreglos se encarga Peter Dolle— y por diversas teclas. El aserto que da título al CD se traslada al contenido de los catorces cortes del mismo, algunos más explícitos en su enunciado, pero todos amigos de la pérdida y la nostalgia. A diferencia de varios de los solistas o bandas que a la sazón practicaban en España un pop de primera categoría (los Winnerys, por ejemplo), la música de Villanueva se reclama genuina e intenta escapar del ejercicio de estilo, por muy bien que éste esté construido. La peculiaridad de las melodías y las letras en castellano hacen de Ningún cielo un disco singular, método de expresión de su autor antes que homenaje a sus ídolos, influencias que son evidentes pero que no devoran el discurso y las intenciones de Miguel Ángel Villanueva. (Al igual que Santi Campos, Nacho Vegas o José Ignacio Lapido, aunque olvidado en el fondo del baúl de los recuerdos.)

Escuchen (y lean) este álbum y quizá comprendan, ahora que lo pienso, las razones a las que aludía Red River, pues, en el fondo, no es amable ni comercial. A veces nos acarician sus sonidos, sí, pero son caricias que se vuelven ásperas y tristes. Igual que las que recibimos a lo largo de nuestra existencia.

5 comentarios:

  1. Tengo a Ningún Cielo como en un limbo no reconocido del mejor POP ( en mayúsculas , claro ) hecho en castellano , como la culminación de lo que lo que hizo con los Brujos . Sensibilidad pop y una forma con la que comulgo de entender todo esto ; música y letra de alta escuela , uno de los grandes discos de nuestra cultura popular .
    Me alegra especialmente que seas tú , estimado Gonzalo , el que lo airee .
    Esta misma mañana he estado escuchando Casa Doce de BB Sin Sed , y aunque se manejan en otras coordinadas he encontrado vínculos sorprendentes ; adictivos , los dos ; y muy buenas letras en ambos .
    Grande Villanueva ; sólo siento la pena de que Ningún Cielo no tuviera continuidad ; le sigo en silencio y parece al menos públicamente inactivo ....
    Un Fuerte Abrazo !!
    Espero que todo te vaya bien !!

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  2. Desconocido el artista para mí, no sin embargo dos de los músicos ingleses que mencionas, Andy Morten y Louis Wiggett, ambos camaradas en Bronco Bullfrog y el segundo con Sir Admiral Cloudsley Shovell, bandas ambas a las que sigo desde hace ya tiempo. Además Andy es editor de una de las mejores publicaciones musicales, Shindig!. Todo esto lo comento para esconder una ignorancia que espero no se vuelva a repetir.
    Abrazos,
    JdG

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  3. Muy de acuerdo, Jesus. Hace años que no escucho a BB Sin Sed, pero comprendo esos vínculos perfectamente aferrándome a los recuerdos de su música. Una pena, sí, que Villanueva no haya publicado nada nuevo, pero se ha ganado muchos cielos hablándonos de ninguno. Un gustazo leerte por aquí, Jesús.

    Bronco Bullfrog es asignatura pendiente mía, así que no te preocupes (y no digamos ya Cloudsley Shovell). Intercambiamos, pues, ignorancias, Javier.

    Abrazos.

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  4. VAya que sí, obra de culto total. Y lo curioso es que podría llegar a muchos públicos, qué cosas pasan. Ya conoces mi devoción por Villanueva. Abrazos.

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  5. La conozco, Johnny. Yo no sé si es una obra demasiado comercial, pero, desde luego, podía llegar a bastante gente que gusta de sonidos similares en lengua inglesa.

    Abrazos.

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