jueves, 1 de diciembre de 2022

Zyryab

En torno al legendario músico musulmán Zyryab gira el disco que Paco de Lucía publicaba en 1990. Y en torno a la pieza que le da título —sin olvidar que, como se verá, hay más— quiero hacer girar mi comentario sobre el mismo. La evocadora melodía que prende la mecha de Zyryab es adornada, complejizada y henchida durante seis minutos de gloria flamenca, retazos de música clásica árabe y andalusí e incursiones jazzísticas en los que a la guitarra del de Algeciras se suman la mandolina de Carles Benavent, la flauta de Jorge Pardo, las percusiones de Tino di Geraldo y Rubem Dantas, los teclados de Joan Albert Amargós y el piano de Chick Corea, absolutamente deslumbrantes éste a las teclas y Paco de Lucía a las seis cuerdas. Que sea el tema comentado momento cumbre del álbum (y de la carrera de su autor) no significa, como apuntábamos, que el resto sea desdeñable. Bulerías de la talla de Soniquete y Compadres, la segunda interpretada en compañía del recientemente fallecido Manolo Sanlúcar; tarantas para Sabicas, el Tío Sabas, muerto el 14 de abril —paradojas antifascistas de la existencia— del año en que el elepé ve la luz; o los espléndidos fandangos de Huelva que clausuran el trabajo llamados Almonte son ejemplos del arte de uno de los más grandes genios que conoció la música española del siglo XX, en Zyryab igual de flamenco jondo que visionario renovador. Pues todo lo fue, y todo más que nadie, el imprescindible compañero de Camarón, el autor de Fuente y caudal y el que tocó junto con Pedro Iturralde, John McLaughlin o Al Di Meola.


 

lunes, 28 de noviembre de 2022

Wonderful

Del cuarto y peor de sus discos (Wonderful) viene este single también de 1985 (uno de los pocos de la carrera de Circle Jerks) con dos canciones del elepé. La que da nombre a álbum y sencillo es una de las sarcásticas composiciones del grupo californiano (todo es "maravilloso" en el "hermoso mundo en el que vivimos"), si bien el componente hardcore queda rebajado en favor de un cruce entre punk y hard rock. Mejor es la cara B, una descacharrante parodia del heavy metal ("Siempre duro, siempre alto") como arma patriótica contra japoneses e ingleses en la que son citadas, entre otras bandas, Ratt, Dokken, Blue Öyster Cult, Van Halen y Kiss. Por supuesto que nada hay del hardcore inicial de los autores del genial Group Sex en American Heavy Metal Weekend si a lo estrictamente musical nos atenemos, la mordacidad de entonces hay que buscarla en la letra y la forma de escupirla de Keith Morris. Yo, sin embargo, también disfruto así de ellos.


 

jueves, 24 de noviembre de 2022

Elvin!

Si bien su nombre ya figuraba en discos anteriores, Elvin! ha de ser considerado —sensu stricto— el debut en solitario de un Elvin Jones que a la sazón y como todo el mundo sabe lleva dos años tocando con John Coltrane en el mejor cuarteto de la historia del jazz. Cuando entra a grabar su primer elepé en julio de 1961 (habrá dos fechas más en diciembre y enero de 1962), Jones ha registrado con el autor de Ascension trabajos como My Favorite Things o Africa/Brass, sentando las bases de una extraordinaria leyenda musical. Acompañado de sus hermanos Thad y Hank (corneta y piano respectivamente), dos Franks (Wess a la flauta, Foster al saxo tenor) y Art Davis (contrabajo), Elvin Jones hace gala de su personalísima técnica nerviosa en un entorno mucho menos agresivo y vanguardista que el de Coltrane (entorno que todavía no es ni la sombra de lo que será en dos años y pico), música cercana tanto al swing orquestal como al bebop y el hard bop en la que las baquetas de Jones —por puro contraste— llaman aún más la atención que en la de Trane. Aparte de Elvin, y aclarando que todo y todos brillan de principio a fin, veo especialmente fino a su hermano Hank Jones, cuyas teclas cobran especial e inevitable protagonismo en los temas salidos de la primera y estival sesión neoyorquina, pues el Pretty Brown de Ernie Wilkins y el Six And Four de Oliver Nelson (recientísima composición convertida aquí en Four And Six al juguetear con la estructura, el sonido y el número de músicos de la versión primigenia de Nelson y Eric Dolphy) son interpretados —reduciendo la formación a trío— por Hank, Elvin y Davis. Entre ambos se cuelan los ocho minutos de Ray-El, quinto corte de la función y momento culminante de la misma casi con toda seguridad… si no fuera por la feliz apropiación de la pieza de Nelson. Una de las siete que conforman este gozoso debut de un baterista absolutamente genial. En compañía o no del saxofonista sagrado de Hamlet.


 

lunes, 21 de noviembre de 2022

Eyes Of Oblivion

Con Dregen de nuevo a bordo y catorce años después de su último álbum, un Head Off que rendía homenaje al underground rocker mediante versiones de New Bomb Turks, Dead Moon, BellRays o Asteroid B-612, los Hellacopters han vuelto este 2022 con un elepé en el que mantienen intactos dignidad y estilo. Eyes Of Oblivion no hay que situarlo a la altura de Payin' The Dues, Grande Rock o High Visibility —no procede—, pero sí tratarlo como un muy notable trabajo de rock and roll de quienes supieron revitalizarlo a finales del siglo pasado y principios del actual añadiendo un sonido característico cuando todo parecía dicho en el manido mundo de los tres acordes de Chuck Berry y epígonos.

Riff encendido de la casa mediante, Reap A Hurricane inicia ardiente la función y encuentra réplica en Can It Wait, dos canciones que nos dicen claramente que la energía y el savoir-faire no se han ido a ningún lado. So Sorry I Could Die es la sorpresa en forma de soul rock (a casar quizás antes con los Imperial State Electric de Nicke Andersson que con los autores de By The Grace Of God) que, además, cita a Black Sabbath a mitad de camino. El tema que da título al disco es un balazo que baila entre el power pop y el arena rock lleno de emoción y melancolía, un Eyes Of Oblivion para levantar el puño o practicar el air guitar sin pudor o vergüenza. A Plow And A Doctor recupera el tono de los dos primeros cortes al finiquitar la primera cara y da especial protagonismo a las teclas de Anders Lindström (Boba Fett para los amigos).

Positively Not Knowing inicia el segundo cincuenta por ciento a toda velocidad, garage punk que puede recordar por cadencia y estructura al I Got A War de Gluecifer. Tin Foil Soldier es un (sabroso) capricho glam mientras que Beguiled es la prueba de cómo el grupo sueco vive de hard y punk —Thin Lizzy y Ramones abrazándose— al mismo tiempo. El aliento pop de The Pressure's On pone variedad manteniendo álgido el poder melódico de los Hellacopters, que se despiden con un Try Me Tonight que es fácil enlazar con el inicial Reap A Hurricane para cerrar y dar sentido a un círculo llamado Eyes Of Oblivión y dedicado —imposible que no fuera así— al llorado Robert Dahlqvist. No caerán los ojos del olvido sobre él.

jueves, 17 de noviembre de 2022

Manual de supervivencia

Si decimos que las guitarras de El Joven y Raúl Tamarit en Llegamos tarde al fin del mundo remiten a Sonic Youth, en Un viejo robot lo hacen a Social Distortion y los Stooges, y en Manual de supervivencia a los Cramps y Link Wray, tendremos claro que el primer disco de Los Radiadores (antes el debut en forma de epé y Bienvenido) apuesta por el rock and roll de esencias noise, punk, high energy y rockabilly. Pero decir solo eso y mencionar nada más que los tres primeros cortes de Manual de supervivencia (2013) confundiría parcialmente al lector interesado en la banda valenciana completada por la batería de Metralla y el bajo de Luis González Galván (sustituido en breve por un Sergio Domingo que ya aparece en la foto del cuarteto que trae el CD). La personalidad compositora de Tamarit e instrumental de los cuatro miembros apuesta por rumbos diferentes y parcialmente psicodélicos en los cerca de seis minutos de Ha llegado el caos, se acuerda de Neil Young y Crazy Horse en La estrella de la muerte, saca su prurito progresivo sin perder un ápice de distorsión y dureza en La hora de las confesiones y se despide citando a Fernando Fernán-Gómez con Viaje a ninguna parte. Porque —de eso también hay que hablar— las letras del cantante y guitarrista son tan interesantes como sus melodías, lo que hace aún más atractivo a un grupo que ha venido confirmando que lo de este inicio realmente prometedor no era un grito aislado en el panorama del rock patrio. Pero aunque no hayan grabado nada que baje del notable en una discografía intachable, y aunque quizá hayan mejorado lo registrado para Manual de supervivencia, estos treinta y cinco minutos y nueve canciones de Los Radiadores valen, y mucho, por sí solos.



lunes, 14 de noviembre de 2022

I Want You

Carta de presentación del primer disco de los Hitmen, I Want You (1980) tiene la mala suerte de parecerse al I Was Made For Lovin' You de Kiss, que el año anterior había arrasado en las pistas de baile. No hay más que escucharla un par de veces para darse cuenta de que la canción de Warwick Gilbert es muy superior (y decididamente diferente) al capricho disco de los de Paul Stanley, sensualidad macarra que se articula entre el metal y el high energy y que a todo trapo gana enteros. Igual que Radio Birdman y Descent Into The Maesltrom, los descendientes de los autores de Radios Appear (y en concreto Chris Masuak) se inspiran en el genial Edgar Allan Poe en Tell Tale Heart, potente y espléndidamente interpretada composición que supera a varias de las que aparecen en Hitmen. Injusta cara B, pues, e injustamente tratada cara A asimismo, Tell Tale Heart y I Want You, con la segunda como reclamo, dan forma a un single estupendo que les recomiendo si gustan de un buen plato de rock and roll.


 

jueves, 10 de noviembre de 2022

Red Patent Leather

Publicado solo en Francia cuando ya eran historia, este directo de los New York Dolls de 1984 recoge una actuación de las muñecas en el Little Hippodrome Club neoyorquino el 2 de mayo de 1975, es decir, al final de sus días antes de la reunión en el siglo XXI. De sonido mejorable, y sin entrar en la estética comunista que se gasta el quinteto vía Malcom McLaren, Red Patent Leather es el documento de la desintegración de una banda sin la que el punk rock no habría existido o, de hacerlo, habría sido diferente. Canciones nuevas que acabarán mayoritariamente en los discos de los Heartbreakers, Johnny Thunders, David Johansen y Sylvain Sylvain, algunas versiones (Eddie Cochran, Otis Blackwell, "Frogman" Henry y Larry Williams: no tenían mal gusto los cabrones) y la lectura del Pills de Bo Diddley más Personality Crisis y Looking For A Kiss yuxtapuestas en representación de un pasado muy reciente y muy glorioso conforman un elepé que no es obligatorio como New York Dolls o Too Much Too Soon pero que los que somos muy fans del grupo disfrutamos. Si Red Patent Leather, On Fire, Something Else, Daddy Rolling Stone, Girls, Ain't Got No Home/Dizzy Miss Lizzy, Down, Down Downtown, Pirate Love y Teenage News hubieran sido grabadas en el estudio igual hoy hablaríamos de un tercer álbum de similar calidad a la del segundo, compuesto precisamente de seis composiciones propias y cuatro ajenas. Como no lo sabemos nos conformamos con Red Patent Leather, los New York Dolls, o una de las mejores bandas de rock and roll jamás habidas, sobre las tablas de un escenario de su ciudad. El relevo de los Ramones, los Damned o los Pistols (los Dictators ya habían parido) estaba a la vuelta de la esquina.