jueves, 14 de octubre de 2021

Warehouse: Songs And Stories

No me emociona tanto como Candy Apple Grey el siguiente, último y doble disco de Hüsker Dü, construido básicamente con la misma sobriedad instrumental, sensibilidad melódica y lírica, saturación sonora e intenciones pop que su ilustre antecesor, pero sin canciones tan perentorias como Don't Want To Know If You Are Lonely, Sorry Somehow, Too Far Down, Hardly Getting Over It o No Promise Have I Made. Dicho esto, Warehouse: Songs And Stories (1987) es un trabajo totalmente recomendable del trío de Minessota que algunos de sus seguidores tienen en un pedestal.

Solo hay que escuchar la tríada inicial —These Importany Years, Charity, Chastity, Prudence, And Hope y Standing In The Rain— para darnos cuenta de que estamos ante la banda de siempre en ese lugar entre su hardcore primigenio y el power pop hacia el que empezó a moverse tras Zen Arcade. Dentro de su particular estilo, nunca estuvo Hüsker Dü tan cerca de R.E.M. (compañero generacional, no influencia) que en los singles Ice Cold Ice y Could You Be The One? y en Visionary, si bien no veo en el grupo de Michael Stipe la calidad ni la personalidad de los autores de Flip Your Wig. Se va desarrollando así el trabajo, pasando de caramelos melódicos que los Dickies no hubieran despreciado (Too Much Spice) a lo que pudiera ser una versión de los Pogues (She Floated Away); de la poética (o la épica) de la destrucción de Bed Of Nails a la inmediatez y brevedad en las que punk y rockabilly son lo mismo (Actual Conditions); o de los Byrds y Big Star puestos al día, sintetizadores incluidos (Turn It Around) a las fabulosas armonías vocales que hacen que si hablamos de Up In The Air y You Can Live At Home —los dos cortes finales— salgan a relucir los Beach Boys (precuela) y Dave Navarro y Jane's Addiction (secuela) si nos referimos exclusivamente a la forma en que Bob Mould toca la guitarra en el último de los temas.

La gira de presentación de Warehouse: Songs And Stories, que se retrasa por el suicidio del mánager de Hüsker Dü, David Savoy, culminará —drogas mediante— con la separación del trío debido a la agria relación que mantenían Mould y el baterista Grant Hart. Corría el año 1988 y cualquier posibilidad de esa reunión que se suele esperar, por dinero o por lo que sea, de una banda clásica la zanjaba Grant en 2017 con su muerte. Nos queda, pues, su música e independencia, cuyos ecos hallamos en montones de artistas posteriores, Dinosaur Jr., Nirvana o Metallica entre ellos. Pocos señalaron el camino como Hart, Mould & Norton.


 

lunes, 11 de octubre de 2021

Running On Empty

Cinco temas en vivo, tres grabados en habitaciones de hotel (aunque The Road yuxtaponga una parte en directo a la registrada en el Cross Keys Inn), uno en un autobús y otro entre bastidores conforman este impecable y mítico disco de Jackson Browne que abre y titula una de sus canciones más populares, Running On Empty. Publicado a finales de 1977, el disco ofrece rock americano repleto de emociones e imágenes que inmediatamente asociamos con el país de Abraham Lincoln.

Hecha de nostalgia, carretera y grandes espacios (externos e internos), la primera de las seis composiciones de Browne (en solitario o con ayuda) está pensada para llegar al corazón del oyente sin caer en la vulgaridad o la comercialidad excesiva. A Running On Empty le sigue The Road, hermosa versión de Danny O'Keefe que pasa del folk recogido en una habitación al más expansivo sobre las tablas, aunque el referente constante sea el violín de David Lindley. Rosie logra enternecernos gracias al piano y la voz de Browne. Love The Thunder sigue el patrón del primero de los cortes si bien en ella encontremos una dosis importante de country rock. Volvemos al folk, a las lecturas de temas ajenos y al violín de Lindley por vía del Cocaine de Reverend Gary Davis, estupenda adaptación que se antepone a la melancolía de Shakey Town, aportada por el guitarrista solista de la función, Daniel Korthmar. Love Needs A Heart proporciona el pop romántico que su título anticipa. Nothing But Time se mueve sin prejuicios entre el blues, el boogie-woogie, el folk, el pop y el rock and roll. La nostalgia se adueña definitivamente del álbum mediante The Load-Out (o la vida de los roadies, "Los primeros en llegar y los últimos en irse / Trabajando por ese salario mínimo") y —sin solución de continuidad— el Stay de Maurice Williams y sus Zodiacs, despedida de un trabajoRunning On Empty en el que todo está en su sitio a pesar de la diversidad de lugares de los que proviene.


 

jueves, 7 de octubre de 2021

Friends

Los nueve discos consecutivos que los Beach Boys graban entre 1966 y 1973 —ya lo he afirmado en otras ocasiones— son historia privilegiada de la música rock, si bien no todos gozan de la unanimidad crítica de Pet Sounds, el creciente prestigio de Sunflower o Surf's Up o el culto que rodea a Smiley Smile. Friends, publicado en 1968 e incrustado entre Wild Honey y 20/20, es un ejemplo más de que el grupo de los hermanos Wilson tenía una personalidad arrebatadora y de que los problemas derivados del affaire Smile y la depresión de Brian no pudieron con su creatividad. Y no solo eso; Friends marca la incorporación de Dennis como compositor, aportando piezas a la banda que desembocarán con los años en su único y magistral álbum en solitario, Pacific Ocean Blue.

Breve obertura de sustrato fantasmal, Meant For You da paso al tema que titula el elepé, vals con tratamiento pop y esos inclasificables y maravillosos arreglos instrumentales y vocales que surgen de la mente genial de Brian Wilson. Wake The World y Be Here In The Mornin' recalcan el carácter lo-fi y vanguardista de los Beach Boys a finales de los sesenta, sonidos de la tradición jazzística norteamericana llevados al terreno del pop y servidos con una evidente pulsión experimental en la que lo atonal puede llamar a la puerta en cualquier momento, siquiera como insinuación. When A Man Needs A Woman se eleva cual joya pop de aroma country cuya melodía y sus armonías vocales rozan la perfección. Passing By es una delicia instrumental en la que las voces son un instrumento más y el órgano tiene un protagonismo esencial. La masajista Anna Lee, The Healer protagoniza esta canción absolutamente mágica que logra que una anécdota intrascendente (que en otras manos no hubiera pasado de mediocre anuncio o sintonía radiofónica) se vuelva belleza eterna, como aquí comprobamos cincuenta y tres años después. Little Bird es la comentada presentación en sociedad (compositora) de Dennis Wilson, magnífica puesta de largo en la que Dennis recoge parte del Child Is The Father Of The Man, tema de Brian que debía haber aparecido en Smile. La segunda aportación del baterista es Be Still, suerte de sucinto oratorio de cámara para órgano y voz. La bossa nova y el pop orquestado (oboe, flauta y clarinetes) conviven en Busy Doin' Nothing, relajante pieza que viene a contrastar vivamente con la complejidad de Diamond Head, instrumental de origen hawaiano y efectos de sonido que acaba convirtiéndose en la composición más larga de un plástico que solo dura veinticinco minutos. Los escasos dos que quedan para completarlo los suma Transcendental Meditation, y, como dice David Leaf, resulta "irónico que de todas las pistas de Friends, la que habla sobre el sereno y refrescante acto de la meditación resulte ser uno de los cortes más estridentes y roqueros del álbum". Ironías o contradicciones de la que todo gran artista se alimenta. Y los Beach Boys —Friends es taxativo al respecto— lo fueron en grado sumo.

lunes, 4 de octubre de 2021

Mule Variations

El celebrado retorno de Tom Waits seis años después de The Black Rider llegaba a través de Mule Variations (1999), que abría explosivo mediante un Big In Japan en el que el bardo californiano se apoyaba en Primus. Rodeado por un montón de músicos que entran y salen (habituales de la causa como Marc Ribot, Ralph Carney, Greg Cohen o Larry Taylor entre ellos), Waits pare un álbum largo (doble elepé o CD sencillo) que, sin estar a la altura de las tres obras maestras consecutivas que en la década de 1980 sancionan el sonido por el que será definitivamente conocido, mantiene el oremus estético del de Pomona.

Tras abandonar el país del sol naciente y al grupo de Les Claypool, Lowside Of The Road desarrolla —somnolienta y pedregosa— el típico y personal lenguaje del autor de Rain Dogs, al igual que la primera balada de la función, Hold On; tono que, aun con diferentes arreglos e instrumentos, van a mantener las otras cinco que nos encontramos: House Where Nobody Lives, Pony (cuya delicada y peculiar puesta en escena hay que destacar, guitarra y pump organ de Waits, armónica de John Hammond y dobro de Smokey Hormel), Picture In A Frame, Georgia Lee y Take It With Me (o la más desnuda de todas).

Entre ellas se han sucedido la extensa, minimalista y de querencia lo-fi (y una de mis piezas favoritas) Get Behind The Mule; la transformación de Honky Tonk Women en Cold Water, coronada por un fantástico solo de Ribot; la experimentación concreta y atonal de la lynchiana What's He Building?; la melodía creciendo sobre la disonancia a la manera del creador de Swordfishtrombones en la espectral Black Market Baby; Eyeball Kid, o Tom Waits trayéndose el hip-hop y All Shook Up a su universo; la austeridad de Chocolate Jesus, como si se desarrollase en la fina línea que separa el boceto de la canción; el cruce de blues, rap y rock industrial que propone altiva, chulesca Filipino Box Spring Hog; y la emotiva despedida que se encarna en Come On Up To The House. Setenta minutos, los de Mule Variations, que sitúan, como siempre, muy alto el nivel de Tom Waits, moviéndose aquí entre el crooner dipsómano que fue en los setenta y el músico de vanguardia en el que se convirtió posteriormente. Chapó.


 

jueves, 16 de septiembre de 2021

Un nido de víboras, I Won't Look Back

Salvajismo en estado puro, el de la primera formación de Nuevo Catecismo Católico se manifiesta en este single de 1995 mediante el tercer corte de su tremendo segundo plástico (En llamas) describiendo a ritmo de punk rock inmisericorde Un nido de víboras —"esperando salir, intentando huir / antes de que sea tarde, antes de que sea tarde"— que a mí me trae a la cabeza, entre otras cosas, a Bored! y los Dead Boys. Dead Boys a los que los vascos versionan en la segunda cara acudiendo al polémico We Have Come For Your Children y su I Won't Look Back, lectura más potente que la original y que ha influido en futuras canciones de los autores de Generación perdida como Mi verdad o la reciente Queremos la verdad. Un hálito melódico en una música principalmente ruidosa, rítmica y sin concesiones.


 

lunes, 13 de septiembre de 2021

Solid Gold Easy Action

Este single de 1972, rockabilly convertido al glam producido y orquestado por Tony Visconti, sigue la senda marcada unos meses antes por The Slider, tercer elepé de T. Rex con el nombre acortado y sus nuevas maneras musicales, y del que Solid Gold Easy Action bien podría ser un descarte (o un adelanto del posterior Tanx). La canción que sí formará parte de este último es la cara B del sencillo, un Born To Boogie que hacer honor a su título y lleva el boogie y el rock and roll al universo más minimalista de Marc Bolan, sin orquestación y con la guitarra acústica y la eléctrica compartiendo protagonismo. Dos composiciones deliciosas, aunque las tiene mejores, de quien murió joven pero nos dejó un legado en buena parte espléndido.

jueves, 9 de septiembre de 2021

Extended Revelation For The Psychic Weaklings Of Western Civilization

Alimentado de material no utilizado para su primer disco así como de canciones hechas ex profeso para formar parte de Extended Revelation For The Psychic Weaklings Of Western Civilization (1998), el segundo trabajo de The Soundtrack Of Our Lives refuerza la melancolía psicodélica del grupo sueco (digamos que aquí hay todavía menos rock que en su debut, ensanchando la distancia con Union Carbide Productions), pero mantiene intacto su sello, ése que extrae sonido propio de evidentes influencias de los años sesenta. El desencanto y la ironía fina se funden en las letras que canta el gran Ebbot Lundberg, musicadas soberbiamente en piezas como Psychomantum X2000, Century Child, Impacts & Egos, So Far, Black Star, Love Song #3105 (menudo título o forma casi objetiva de satirizar sin excluirse a uno mismo), Jehovah Sunrise u All For Sale. El mejor pop (lisérgico o power) de los noventa lo hacían los autores de Behind The Music y Teenage Fanclub, olvídense de Oasis o timos (brit) similares. Que las debilidades psíquicas de la civilización occidental a las que alude este brillante álbum no les cieguen.