Hay que ser honesto y reconocer que el debut de The Mothers Of Invention sigue descolocando sesenta años después de su alumbramiento. No es fácil abordar Freak Out! (1966) desde una perspectiva crítica convencional. Y en eso coincide con el otro doble elepé publicado prácticamente a la par, el deslumbrante Blonde On Blonde de Bob Dylan.
La entrada de Franz Zappa en el grupo lo lleva a otra dimensión antes de que debute discográficamente con un trabajo (producido por Tom Wilson para aumentar la conexiones con el autor de Like A Rolling Stone) exuberante, excesivo e iconoclasta. La música pop como concepto es utilizada desde un punto de vista satírico durante el primero de los discos sin evitar que la apuesta palmariamente vanguardista del segundo se cuele por momentos en sus once primeras canciones. Garage rock, rhythm and blues, doo-wop, pop barroco, folk rock y otros géneros y subgéneros musicales ligados a la juventud son puestos en la picota a la vez que sublimados artísticamente, pues las composiciones de Zappa manejan magníficamente esos ingredientes sin dejar de parodiarlos lírica y sonoramente. La sorna del genio no oculta su destreza para construir melodías atractivas aunque el tratamiento musical sea disruptivo con el pasado cercano y los arreglos instrumentales sean tan chocantes como originales.
Si podemos imaginar al oyente de la época (y el actual, no nos creamos que el desertor es siempre comprendido con el paso del tiempo) diciendo algo así como "¿qué coño es esto?" o "¿qué se ha fumado esta gente?" tras haber catado la primera mitad, no sé qué saldría de su boca o estallaría en su cerebro cuando pasaba a la segunda. Trouble Every Day parte de los disturbios raciales de Watts del año anterior para construir un tema de blues rock y garage que adivina o imagina el hip-hop y que conecta con el futuro y extraordinario rap político de Public Enemy. Pero esto no es nada. Help, I'm A Rock y The Return Of The Son Of The Monster Magnet, sumando veintiún minutos entre ambas piezas, asumen el credo experimental sin ambages. La música concreta y la atonalidad son pasados por los filtros rock y popular, anticipándose por poco a la Velvet Underground, prefigurando el krautrock y lanzando un mensaje de disidencia musical que nunca abandonarán ni las (los) Mothers ni Franz Zappa, un autor ajeno a las disyuntivas creadas por la industria, por un lado, y las élites creativas, por otro. Comerciantes o intelligentsia seguramente incapaces de valorar la peculiar y trasgresora belleza de Freak Out! Seis décadas vulnerando códigos y lugares comunes.

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