Las palabras del querido Jesús Burgaleta en su muro de Facebook sobre The Kid With The Butterfly Net, "cuya efectividad descansa en su inimitable amabilidad y sugestión", sirven para todo el disco en que se encuentra tan hermosa canción, Struck By Lightning, quizá el mejor de los que grabó Graham Parker en la década de los noventa, en concreto en 1991. Las palabras de Burgaleta y la portada del elepé, pues en ella vemos la "amabilidad y sugestión" que ha explicitado el navarro: en plena naturaleza, un hombre, que es el propio artista londinense, señala a una niña (o quizá un niño, qué más da, si la inocencia no se ha perdido todavía) con cazamariposas, la niña y el cazamariposas que dan título al tema.
Pero antes han sonado otros tres. She Wants So Many Things se estira hasta los seis minutos adoptando unas maneras folk rock inequívocamente dylanianas y contando con unas colaboraciones de escándalo, especialmente si uno se las encuentra de sopetón al comienzo del plástico: Garth Hudson (acordeón) y John Sebastian (autoharp). ¿Alguien por ahí a quien no suenen The Band y Lovin' Spoonful? They Murdered The Clown practica un pop cristalino e impoluto al que suma órgano Hammond y sintetizador Larry Hoppen. Es Hudson el que aporta su órgano a Strong Winds, preciosa balada folk en la que Parker, además de la guitarra acústica, toca una armónica muy oportuna en momentos puntuales, igual de puntuales que en los que hace su aparición —discreta pero precisa— la base rítmica formada por Andrew Bodnar y Pete Thomas. The Kid With The Butterfly Net, de nuevo con ella, es pura emoción pop con el órgano de Hudson una vez más y los matices bluegrass que le dan el maravilloso violín (me dan ganas de dejar de escribir y levantarme a bailar cuando suenan sus cuerdas) de Jay Ungar. And It Shook Me y That's Where She Ends Up, ambas con el Hammond de Hoppen y la armónica de Parker, son dos buenas piezas de pop rock para completar la primera cara, aunque sin la enjundia ni el carisma de las cuatro primeras.
El pop pizpireto, casi bublegum, de A Brand New Book abre sonriente la segunda cara. Si en él ha sonado el sintetizador de Vinnie Martucci (quien a la sazón tocaba en los Dolphins con el hijo de Dave Brubeck), también lo va a hacer en Weeping Statues, donde asimismo vuelve Sebastian y su autoharp y Graham Parker saca a pasear la guitarra eléctrica. Hermosa y reflexiva, Wrapping Paper destaca instrumentalmente por las baquetas de Thomas y el bajo de Bodnar y, complemento magnífico y diferenciador, el dobro de Cindy Cashdollar, la corneta de Baikida Carroll, la trompa de David Keen, el Hammond de Larry Hoppen y el piano de un ubicuo hasta ahora Martucci. Con estos dos últimos repitiendo, Parker se saca de la chistera una delicia pop llamada Ten Girls Ago (no puede haber mayor nostalgia en el título de una composición, o no puede un título reflejar mejor la añoranza) antes de versionar sin miedo el clásico de Carole King y Gerry Goffin I'm Into Something Good, o la alegría hecha música. Over The Border To America se atreve con el country rock, fantástico corte en el que la armónica de Parker y la lap steel guitar de Cashdollar juegan un papel importante.
Y llega el adiós, la despedida. Y da pena, porque el recorrido ha sido gozoso. Pero si Graham Parker nos asegura que "el sol va a brillar de nuevo", no hay problema. Con el Hammond de Hoppen haciéndoles compañía, Parker, Bodnar y Thomas nos saludan mediante The Sun Is Gonna Shine Again, radiante optimismo pop al que no es posible resistirse. Joder, ¡que viva la existencia, que brille el futuro y que no deje de sonar nunca en algún hogar Struck By Lightning!

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