jueves, 10 de septiembre de 2026

Struck By Lightning

Las palabras del querido Jesús Burgaleta en su muro de Facebook sobre The Kid With The Butterfly Net, "cuya efectividad descansa en su inimitable amabilidad y sugestión", sirven para todo el disco en que se encuentra tan hermosa canción, Struck By Lightning, quizá el mejor de los que grabó Graham Parker en la década de los noventa, en concreto en 1991. Las palabras de Burgaleta y la portada del elepé, pues en ella vemos la "amabilidad y sugestión" que ha explicitado el navarro: en plena naturaleza, un hombre, que es el propio artista londinense, señala a una niña (o quizá un niño, qué más da, si la inocencia no se ha perdido todavía) con cazamariposas, la niña y el cazamariposas que dan título al tema.

Pero antes han sonado otros tres. She Wants So Many Things se estira hasta los seis minutos adoptando unas maneras folk rock inequívocamente dylanianas y contando con unas colaboraciones de escándalo, especialmente si uno se las encuentra de sopetón al comienzo del plástico: Garth Hudson (acordeón) y John Sebastian (autoharp). ¿Alguien por ahí a quien no suenen The Band y Lovin' Spoonful? They Murdered The Clown practica un pop cristalino e impoluto al que suma órgano Hammond y sintetizador Larry Hoppen. Es Hudson el que aporta su órgano a Strong Winds, preciosa balada folk en la que Parker, además de la guitarra acústica, toca una armónica muy oportuna en momentos puntuales, igual de puntuales que en los que hace su aparición —discreta pero precisa— la base rítmica formada por Andrew Bodnar y Pete Thomas. The Kid With The Butterfly Net, de nuevo con ella, es pura emoción pop con el órgano de Hudson una vez más y los matices bluegrass que le dan el maravilloso violín (me dan ganas de dejar de escribir y levantarme a bailar cuando suenan sus cuerdas) de Jay Ungar. And It Shook Me y That's Where She Ends Up, ambas con el Hammond de Hoppen y la armónica de Parker, son dos buenas piezas de pop rock para completar la primera cara, aunque sin la enjundia ni el carisma de las cuatro primeras.

El pop pizpireto, casi bublegum, de A Brand New Book abre sonriente la segunda cara. Si en él ha sonado el sintetizador de Vinnie Martucci (quien a la sazón tocaba en los Dolphins con el hijo de Dave Brubeck), también lo va a hacer en Weeping Statues, donde asimismo vuelve Sebastian y su autoharp y Graham Parker saca a pasear la guitarra eléctrica. Hermosa y reflexiva, Wrapping Paper destaca instrumentalmente por las baquetas de Thomas y el bajo de Bodnar y, complemento magnífico y diferenciador, el dobro de Cindy Cashdollar, la corneta de Baikida Carroll, la trompa de David Keen, el Hammond de Larry Hoppen y el piano de un ubicuo hasta ahora Martucci. Con estos dos últimos repitiendo, Parker se saca de la chistera una delicia pop llamada Ten Girls Ago (no puede haber mayor nostalgia en el título de una composición, o no puede un título reflejar mejor la añoranza) antes de versionar sin miedo el clásico de Carole King y Gerry Goffin I'm Into Something Good, o la alegría hecha música. Over The Border To America se atreve con el country rock, fantástico corte en el que la armónica de Parker y la lap steel guitar de Cashdollar juegan un papel importante.

Y llega el adiós, la despedida. Y da pena, porque el recorrido ha sido gozoso. Pero si Graham Parker nos asegura que "el sol va a brillar de nuevo", no hay problema. Con el Hammond de Hoppen haciéndoles compañía, Parker, Bodnar y Thomas nos saludan mediante The Sun Is Gonna Shine Again, radiante optimismo pop al que no es posible resistirse. Joder, ¡que viva la existencia, que brille el futuro y que no deje de sonar nunca en algún hogar Struck By Lightning!



lunes, 7 de septiembre de 2026

Blood Moon

Hijo indisimulado de Nick Cave, Tom Waits y los ilustres antecedentes de éstos, The Cubical sigue viviendo, en su cuarto álbum, en el pantano donde rock y blues se ensucian y ganan espesor. Blood Moon (2017) es un disco excelente de principio a fin, pues la presencia de referentes como los nombrados no es peso o rémora, sino acicate para construir nueve composiciones brillantes —muy brillantes— interpretadas con brío y elegancia no contradictorios.

El quinteto de Liverpool abre relativamente calmado (pues alguna pequeña tormenta contiene la canción) mediante All Ain't Well. I Believe It When I Love You endurece la propuesta, explosivo funk rock a casar con el de la Jon Spencer Blues Explosion, y con vientos invitados. Blood Moon, el corte que da título al plástico, desciende del Captain Beefheart con su garage hiriente, influencia que asimismo palpita en I Want Money, de nuevo con la trompeta de Martin Smith y el saxo de Simon James presentes y unos coros fantásticos de Amanda Brown (a quien ya hemos escuchado en dos temas y volveremos a escuchar). In Your Eyes, menos dura, relaja algo el ambiente para que brille Dan Wilson como ese crooner del underground que es y Siofra Ward aporte su chelo. Conman 512 retoma las motivaciones garageras, mientras que In The Darkest Corners juega al rockabilly posmoderno, la herencia de Johnny Kidd and The Pirates y Link Wray pasada por los filtros hasta ahora citados y otros como el de The Gun Club.

Con la ayuda, una vez más, del chelo de Ward, Whilst Judas Sleeps edifica su singularidad con respecto al conjunto en un sonido de menor agresividad, que no intensidad, y una duración de siete minutos claramente vinculados, así, en general, con el rock alternativo y el post rock de finales del siglo pasado. (A mí me trae a la cabeza a Temple Of The Dog y Manta Ray, por ejemplo y no literalmente.) Penúltimo y diferenciado paso de un Blood Moon que viene a concluir Shipwrecked 737, otra sabrosísima porción de garage rock y novena razón para aplaudir el disco. Y no se me olvida, no. Aparte de la voz y la guitarra de Wilson, han participado Alex Gavaghan (guitarra solista, órgano y coros), John Paul Green (guitarra), Mark Percy (batería, percusión y coros) y Craig Bell (bajo excepto en la inicial All Ain't Well, tocado por Keith Thompson). Encargados todos ellos de la espléndida formalización de una grabación que les gustará (en el caso de que no la conozcan) si les gustan los grupos y artistas mencionados u otros como, verbigracia, Beasts Of Bourbon, Atom Rhumba o Black Keys.



jueves, 3 de septiembre de 2026

Sunshine Of Your Love

¡El riff, ay, el riff! ¿Qué sería del rock sin el riff, sin los riffs? You Really Got Me, Day Tripper, Satisfaction, Whole Lotta Love, Iron Man, Smoke On The Water, Highway To Hell… Y entre los tres primeros y los cuatros últimos —utilizados como ejemplos inequívocos y unánimes—, el de Sunshine Of Your Love, puente entre el rock a secas y el hard rock y canción más famosa de Cream. Fusión de rock pesado y psicodelia, el trío británico construye un tema sublime inspirado en Jimi Hendrix, quien a su vez había recibido, entre otras pero destacada, la influencia de John Lee Hooker, autor del single descrito en nuestra anterior entrada que nos sirve para ensanchar un círculo de ecos y lecciones de ida y vuelta; al fin y al cabo, todo está relacionado.

Extraída como single del segundo elepé de Cream, Disraelí Gears, Sunshine Of Your Love es puesta en escena por Jack Bruce, Ginger Baker y Eric Clapton con un sonido peculiar capaz de sublimar las enseñanzas y el punto de partida en el que destaca, además del riff, la batería de Baker y un magnífico solo de guitarra de Clapton. No menos brillante es su labor solista en SWLABR —cara B también sacada de Disraeli Gears—, rock acerado de aromas beat y colorido lisérgico que mantiene el sencillo en lo más alto. Dos canciones de 1967 dignas de una época en la que la música del diablo no parecía tener límites y los descubrimientos no dejaban de asombrar al oyente.

lunes, 31 de agosto de 2026

I Tried Hard, Let's Talk It Over

Ya he comentado aquí otras veces la grandeza de los singles grabados por John Lee Hooker para Modern Records a mediados del siglo pasado. Publicado en 1954, el que hoy traigo a estas páginas virtuales no tiene la crudeza superlativa de temas coetáneos como Down Child o Need Somebody, pero se disfruta con la misma necesidad. I Tried Hard es un blues grabado a finales de 1952 y tocado con banda de acompañamiento, saxo, piano y batería que se iban introduciendo en la música de Hooker y otros homólogos de la época. Let's Talk It Over, sin embargo, recoge a Lee Hooker acompañado únicamente por Eddie Kirkland en el verano de 1951, pieza de mayor sabor primitivo que sirve para dar variedad al sencillo. Dos canciones con las que gozar del arte primordial del músico de Clarksdale. Y lo mejor es que las tiene a cientos.



jueves, 27 de agosto de 2026

Johnny Winter

Tenido a veces y equivocadamente por su debut (en España e Italia llegó a ser reeditado como The First Album), el disco homónimo de Johnny Winter es en realidad el primero para Columbia pero el segundo de su carrera, que había dado comienzo un año antes con The Progressive Blues Experiment. Publicado en 1969, Johnny Winter es lo que se dice un discazo del maestro tejano, junto con el siguiente Second Winter, y en mi opinión, lo mejor de su carrera.

Blues rock progresivo, empalmando con el título de su primer elepé, es justamente lo que ofrece I'm Yours And I'm Hers, tema de Winter y extenso tramo instrumental en el que su guitarra, el bajo de Tommy Shannon y la batería de "Uncle" John Turner hacen auténticas diabluras. La lectura del Be Careful With A Fool de B.B. King es llevada al cielo del blues eléctrico por unas seis cuerdas solistas de Winter tocadas para que el oyente muera de placer, ¡qué guitarra, dios mío, qué guitarra! Dallas es otro original del autor de Let Me In, folk blues resuelto en solitario por el de Beaumont con su voz y su guitarra slide. Blues eléctrico de texturas primigenias, el que escuchamos en la versión del Mean Mistreater de James Gordon refuerza su carácter gracias a la armónica de Big Walter Horton y el contrabajo de Willie Dixon, cuya importancia para conocer el tránsito del blues y el rhythm and blues al rock and roll nunca será suficientemente ponderada.

La tercera y última aportación compositora del albino de oro es un blues derivado, precisamente, del I'm Your Hoochie Coochie Man de Dixon y en el que su guitarra echa chispas, Leland Mississippi Blues. Adornado por el saxo alto de su hermano Edgar y dos vientos más, Good Morning Little School Girl es un potente acercamiento al clásico de los años treinta antes de que Johnny Winter retome la vía de Dallas adaptando el When You Got A Good Friend del gran Robert Johnson. Saxos, coros y el piano de su hermano acompañan al trío de Winter en una sensacional lectura del I'll Drown My Own Tears que populariza Ray Charles, cuya naturaleza R&B predictora del soul es aquí respetada. Sumando la armónica a la guitarra y la voz, nuestro hombre cierra el disco con una formidable versión del Back Door Friend de Lightnin' Hopkins, blues pantanoso y salvaje que afirma por novena vez la estatura sobresaliente de Johnny Winter y Johnny Winter. O al revés si lo prefieren.

lunes, 24 de agosto de 2026

The Magic City

Bien podrían hacer match en Tinder u otra aplicación de citas el Ascension de John Coltrame y este The Magic City de Sun Ra y a la sazón Solar Arkestra, pues, como es sabido, su orquesta fue cambiando de nombre aunque no de objetivos abracadabrantes. Grabados ambos en 1965 y publicados al año siguiente, los dos se sitúan a la cabeza de la trasgresión sonora de su época y de cualquier época, pues no hay concesión o preocupación por las convenciones que valgan en sendos elepés. A los cuarenta minutos de la pieza única que contiene el colosal despliegue del autor de A Love Supreme responde el de The Futuristic Sounds Of Sun Ra con los veintisiete y medio del tema que nombra y ocupa la primera cara del álbum; si son once los intérpretes reunidos por Trane, similar es el número que propone Ra; vanguardia, free jazz, atonalidad, saxos, trompetas, contrabajos, batería y piano en uno, lo mismo más clavioline, flautas, clarinete bajo y trombón en el otro. Quizá menos estentórea y abrumadora que Ascensión, The Magic City nos invita a un paseo por diferentes niveles de intensidad sonora, si bien, eso sí, sin salirse del rumbo atonal, pues no hay aquí gancho melódico que valga sino estricta investigación improvisadora más cercana a Viena que a Nueva Orleans.

Anonadados, asombrados y alumbrados por semejante despliegue de Sun Ra, John Gilmore, Marshall Allen, Pat Patrick, Ronnie Boykins y compañía, toca dar la vuelta al vinilo y enfrentarse a su segunda mitad. The Shadow World extiende sus notas durante once minutos más rítmicos y lineales (o menos retorcidos) que los que le han antecedido y, curiosamente, más coltranianos (¿no son ecos de Africa/Brass los que me llegan?). Free jazz de ascendente hard bop, el que practica aquí la orquesta de Ra, muy brillante a las diferentes teclas que toca, también se puede casar con el de un Cecil Taylor a quien no le queda mucho para registrar los formidables y esenciales Unit Structures y Conquistador! Abstract Eye y Abstract "I" suman siete minutos dominadas por el contrabajo tocado con el arco de Boykins y las percusiones de Ra y Jimmy Johnson, y completan el recorrido de The Magic City con la misma belleza, radicalidad y mística —simplemente más breve— de los dos primeros cortes. Otra de las múltiples razones para adorar y honrar a Herman Poole Blunt y sus viajes espaciales.

jueves, 20 de agosto de 2026

Give The People What They Want

Que Give The People What They Want (1981) muestre a unos Kinks preferentemente bullangueros y bulliciosos (como si la grabación en estudio fuese en vivo) no significa que sean unos Kinks frívolos. Como indican Manuel Recio e Iñaki García en su excelente libro Atardecer en Waterloo, "detrás de esa aparente fachada de rock inmediato y lúdico" hay "un conjunto de canciones con temáticas emocionales y de carácter social, muy críticas en algunos casos". Siguiendo lo que podemos llamar las directrices sonoras del periodo Arista, el grupo de Ray Davies se define entre el hard y el punk rock, siendo conscientes de que es abuelo de dichos subgéneros, para criticar el adocenamiento de las masas, construir un tema sobre Ali Agca (quien intentara asesinar a Juan Pablo II) o hablar de las consecuencias del divorcio del propio Davies.

Around The Dial y Give The People What They Want son puro enardecimiento que abre el elepé con el puño alto, en especial el corte que da nombre al plástico. Killer's Eyes rebaja esa potencia y velocidad iniciales partiendo de los ojos del mencionado Agca. Predictable es un medio tiempo de aires festivos e irónicos que antecede a Add It Up, donde la banda recupera el espíritu y la inmediatez de los dos primeros temas.

Jugando a la autoparodia y al autohomenaje, Destroyer explicita sus maneras hard rockers sobre la música de All Day And All Of The Night y la letra de Lola para dar comienzo a la segunda cara. La inestabilidad y los altibajos de la vida son los que dibujan la melancolía de Yo-Yo, contrastando con ese pepinazo hecho de rockabilly y rock duro que es Back To Front. Parcialmente controvertida en su momento, Art Lover es una emotiva composición (preciosa en especial su letra) en la que Davies habla de sus hijas, a las que podía ver menos tras una traumática ruptura. A Little Bite Of Abuse establece y es al mismo tiempo puro rock FM ochentero, justo antes de que el pop sentimental de Better Things, que bien podía ser una canción olvidada de la segunda época de los Flamin Grooovies, diga adiós a Give The People What They WantNo es The Kink Kontroversy, Village Green o Muswell Hillbillies —por supuesto—, pero sí un buen álbum del por entonces quinteto británico.



lunes, 17 de agosto de 2026

Blade Runner. Orchestral Adaptation Of Music Composed For The Motion Picture By Vangelis

No, no es la música de Vangelis que suena en el legendario largometraje de Ridley Scott. Antes de que se publique en 1994, ha visto la luz en 1982, es decir, a la par del estreno de la película, esta adaptación —parcial y con diferente secuenciación— de la banda sonora de Blade Runner que lleva a cabo la New American Orchestra, creada específicamente para ello, y una serie de músicos entre los que destaca Ian Underwood.

De los ocho cortes que encontramos, el Love Theme que abre la grabación, el End Title situado a mitad de camino y el End Title Reprise que cierra el álbum, aun reproduciendo las maravillosas melodías creadas por Vangelis bajo el estímulo de las inmortales imágenes de Scott, sufren por su conversión al pop (bajo, batería, guitarras). Cuando dicha conversión desaparece, sin embargo, el resultado es muy sugerente.

El Main Tittle es interpretado por la orquesta, con arreglos y orquestación de Eddie Karam, sintetizador de Underwood y coros de Diana Lee, Debbie Hall y Sandie Hall. La preciosa canción One More Kiss, Dear, con Karam y las tres coristas repitiendo funciones, sigue la estela del clásico de los Ink Spots If I Didn't Care musicando la melancolía y remitiendo a la década de 1930 mediante la elegancia de la guitarra de Tommy Tedesco, el piano de Michael Lang, el trombón de Bill Watrous, la base rítmica de Neil Stubenhaus y Steve Schaeffer y la interpretación vocal de John Bahler. Memories Of Green, arreglada y orquestada por Angela Morley, recrea notablemente la pieza de Vangelis con un destacado Richard Tee al piano y Underwood a los sintetizadores. Lo mismo podemos decir de Blade Runner Blues y Farewell, si bien con Karam sustituyendo a Morley en ambas, un brillante Chuck Findley al fiscorno en la primera y un prominente Underwood en la segunda.

Retomamos el End Tittle Reprise ya mencionado (con sus también mencionadas pegas), pues —como habíamos adelantado— es el tema que pone fin a la versión orquestal que la New American Orchestra hiciera de la inmejorable banda sonora de Vangelis. Irregular pero interesante y recomendable en mi opinión, no viene a sustituirla ni a sublimarla, por si mis palabras no hubieran sido taxativas al respecto.



jueves, 2 de julio de 2026

Imperial State Electric

Aunque temas como Resign o I'll Let You Down lo especifiquen sin ambages, hay una querencia power pop que informa en general el debut homónimo de Imperial State Electric de 2010. Quizá quien esperara unos nuevos Hellacopters se sintiera defraudado, pero la personalidad de Nickie Andersson no ha sufrido cambio diametral alguno: que haya menos high energy rock and roll no significa que no haya rock and roll en un trabajo tan personal del sueco que bien podría haber sido publicado a su nombre. Los ecos de Kiss, Beatles, Who o Cheap Trick son influencias naturales que no ocultan las maneras compositoras de Andersson, asentadas y evolucionadas durante la primera y gloriosa etapa de los autores de High Visibility. Cargadas de melodía, las canciones se suceden ganadoras y eufóricas sin que se detecte bajón alguno en los doce cortes, en los que Andersson toca muchos de los instrumentos que se escuchan a pesar de que por el estudio pasen colaboradores como Dregen. Inicio de un proyecto bien interesante, Imperial State Electric venía a confirmar, por un lado, y a ampliar, por otro, la amplia cultura musical de Nickie Andersson sin romper con su pasado hellacopter, pues Lord Knows I Know That It Ain't Right o Lee Anne, por ejemplo y con alguna modificación quizá, bien podrían haber sido grabadas por la banda por la que siempre, eso sí, será recordado principalmente.



lunes, 29 de junio de 2026

Chet

Es comenzar el álbum mediante Alone Together y caer rendido. Qué delicadeza, qué sensualidad, qué savoir faire. Los de Bill Evans, Paul Chambers, Chet Baker, Connie Kay, Pepper Adams y Herbie Mann (en ese orden van asomando) para lucir piano, contrabajo, trompeta, batería, saxo barítono y flauta en cerca de siete minutos de elegancia y pericia instrumental en forma de jazz modal y cool. La misma formación y la misma fecha (30 de diciembre de 1958) para How High The Moon, donde los solos de Adams, Mann, Evans y Baker suenan breves pero exquisitos. Reducido a cuarteto por la ausencia de pianista, saxofonista y flautista y el añadido de las seis cuerdas de Kenny Burrell, el grupo funciona con la misma categoría en It Never Entered My Mind, si bien al servicio de Baker y su trompeta, protagonistas continuos del tema.

'Tis Autum hace que nos movamos al 19 de enero de 1959 pero recuperemos el sexteto, eso sí, con las escobillas de Philly Joe Jones en lugar de las de  Connie Kay. La calidad y el modo sentimental se mantienen, al igual que en If You Could See Me Now, de nuevo en diciembre y de nuevo con Kay a la batería. Bien con uno o con otro percusionista, una banda que funciona a la perfección liderada por la melancolía de Chet Baker. Idéntico cuarteto al del tercer corte del elepé, el que interpreta la breve lectura de September Song es también liderado por el trompetista, aunque la guitarra de Burrell se encargue de la introducción.

Las tres últimas piezas del disco son ejecutadas por un sexteto. El de diciembre se encarga de You'd Be So Nice To Come Home To, mientras que el de enero lo hace de Time On My Hands y You And The Night And The Music. Siendo las tres excelentes y manteniendo el nivel y la atmósfera del conjunto, priorizo los solos de Adams, Evans y Chambers en la segunda, sabedor de que quizá cometa una injusticia. Y ninguna se merece Chet, el trabajo publicado por Riverside y subtitulado The Lyrical Trumpet Of Chet Baker en el que el trompetista no puede estar mejor respaldado.