jueves, 4 de junio de 2015

Wish You Were Here


Pocas veces el rock progresivo fue tan hermoso como en Wish You Were Here (1975), una de las obras maestras más alabadas de Pink Floyd. Estructurada en torno a los veintiséis minutos de Shine On You Crazy Diamond —dividida en dos partes, por motivos técnicos, que envuelven el resto del elepé—, la suite que describe la decadencia de Syd Barrett (en su mirada hay "como agujeros negros en el cielo") lleva en su paroxismo sinfónico la cumbre y la crucifixión de un estilo machacado por álbumes como el profético debut de los Dictators de ese mismo año: Go Girl Crazy!


La primera mitad del tema "brilla" especialmente por los diferentes solos de guitarra David Gilmour, extraordinariamente digitados y sostenidos por una magnífica red de órganos y sintetizadores. Las tristes y emotivas palabras de Roger Waters sobre Barrett ("Descubriste el secreto demasiado pronto") preceden al final del corte, protagonizado por el giro melódico y sonoro que da el saxofón (los saxofones, para ser exacto) de Dick Parry. Welcome To The Machine, o el triunfo de los sintetizadores, es una crítica a la industria musical, pero vale para cualquier industria o maquinaria empresarial que fagocite y pervierta al individuo. El frío hostil de los instrumentos casa a la perfección con una letra que describe con dolorosa exactitud el desprecio paternalista de los poderosos hacia los subordinados, a quienes manejan, utilizan y, en último término, anulan. Roger Waters incide en el mismo tema en Have A Cigar, aquí notoriamente autobiográfico, si bien la voz de Roy Harper y el trotar funk de la canción (muy matizado, eso sí, por las teclas de Richard Wright) la alejan de su predecesora. Como encontrada casualmente en el dial, Wish You Were Here se transforma en esa inmortal balada a un Syd Barrett que ya no existe:

"Corriendo por la misma vieja tierra
¿Qué hemos encontrado?
Los mismo viejos miedos
Ojalá estuvieras aquí".


El sonido del viento con el que acaba el tema continúa sin interrupción en la segunda parte de Shine On You Crazy Diamond, que desarrolla un tenso crescendo que resuelven prominentes sintetizadores y guitarras cabalgando intensos y atmosféricos. El grupo recupera el motivo melódico de la primera mitad para que Waters cante la correspondiente estrofa, dando paso a un tramo de funk espacial mojado en jazz. Un solemne adagio culmina el corte, el álbum y el recuerdo de Syd Barrett, quien, como es de sobra conocido, hizo acto de presencia en el estudio durante la grabación. Su a la sazón oronda y espectral figura impresionó a la banda, al parecer especialmente a Roger Waters y Nick Mason, el percusionista pausado, y es difícil saber si dicha visita influyó o cambió algo en el resto de las sesiones que darían forma al elepé. Sea como fuera, su espléndido resultado artístico —puesto a la venta bajo la inconfundible portada de Hipgnosis— sigue significando y representado una época como pocas obras lo hacen: una época que el punk y la new wave desmontarían con herramientas antitéticas a las utilizadas por Pink Floyd. Pero eso excede a un texto cuyo modesto objetivo no era más que glosar (y loar) un disco parido hace cuarenta años y llamado Wish You Were Here.

18 comentarios:

  1. Ayer mismo estuve "rescatando" a PF, pero no éste sino precisamente The Piper At The Gates Of Dawn. Los puristas preferirán a Barrett pero con Gilmour alcanzaron cotas de una hermosura sin igual, como atestigua WYWH.
    Respecto al punk y el rock progresivo aunque es verdad lo que dices no olvidemos la influencia que ejerció en aquel -reconocida por John Lydon- de Peter Hammill y VdGG.
    Abrazo.

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  2. Genial, claro. Que negar la impronta de Pink Floyd más allá del reducto prog es ahogarse en el engaño. En justicia, eso sí, me quedo con "Piper" en última instancia, por entenderlo como algo más único en la historia (en materias progresivas prefiero, por ejemplo, a los Genesis de "Nursery" hasta el último con Gabriel o, ni qué decir, a Caravan o a lo que quiera dios que haga el señor Wyatt -con el que no puedo ser objetivo por ser debilidad total-), pero WYWH es un justo e insaltable tótem del Rock, sin etiquetas churriguerescas que valgan...Y "Have a cigar" es la hostia reconsagrada !
    Abrazo.

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  3. nunca escuché el disco entero... y hoy en día es tan retro que me costaría hacerlo peor nunca digas nunca... en fin, salu2....

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  4. No soy imparcial con Pink Floyd, lo reconozco, lo tengo todo; éste en concreto me parece una absoluta obra maestra, pero como tantos otros álbumes de su etapa gloriosa.

    Hace unos años mi hijo tocó con la guitarra Wish You Were Here en una audición. Imagina hasta dónde llegó mi baba.

    Un abrazo.

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  5. Me alegro de que reivindiques esta música, y este disco. No suele abundar por la blogosfera.

    Un disco fundamental y básico en cualquier colección de música que se precie.

    Un abrazo!

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  6. Aquí otro que tiene toda la discografía de los Floyd, y no aparcada en la estantería sino que van sonando regularmente de tanto en tanto. El WYWH todavía me lo suelo cantar en alguna jam entre amiguetes, ya ves que cosas, tengo la letra grabada a fuego (su significado no es tan sencillo como parece, ni muchísimo menos…). Tuve la suerte de verlos el 27/07/1994 en el Estadi Olimpic de Montjüich, ¡magistrales!, la entrada la conservo como oro en paño como puedes imaginar. Todos los discos me gustan pero puestos a escoger me quedo con la etapa de los 70’ formada por “The dark side of the moon”, el que le sigue que es este mismo, “Animals” y “The Wall”.

    Salut!

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  7. Una obra de arte y punto. Gracias por escribir Gonzalo.

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  8. Una obra de arte y punto. Gracias por escribir Gonzalo.

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  9. Una obra de arte y punto. Gracias por escribir Gonzalo.

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  10. Prefiero quedarme con ambas etapas, Agente, pues, como dices, discos como "Wish You Were Here" son de una belleza desarmante. Tienes razón, grupos como Van der Graaf Generator ejercieron una influencia importante en el punk, así como los hicieron bandas kraut. Importante matiz.

    De los artistas que citas me quedo sin duda con Robert Wyatt, tan cercano al free jazz como al rock progresivo, y absolutamente deslumbrante. A ver si se pasa pronto por Ragged Glory. A la m con las etiquetas si solo quieren encasillar, querido Guzz.

    Ya sabes que en esta casa somos algo retro, JLO, je je je. Dale una buena escucha al disco.

    Imagino tu baba inundando el lugar, Sergio, je je je. ¡Nos vamos a verlo! Y, sí, "Wish" es una auténtica obra maestra.

    Un must, que dirían los anglosajones, Evánder.

    Es un grupo que también suele sonar en casa con cierta frecuencia, Krust. "Pulse" reflejó esa gira a la que asististe, y si el solo que hace Gilmour en "Comfortably Numb" en el disco fue similar al que tú pudiste escuchar te imagino en la gloria. Me alegra que cites "Animals" entre tus favoritos, es una maravilla no suficientemente reivindicada.

    Gracias a ti por pasarte y leer, Joserra.

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  11. Que te voy a contar de esta obra maestra, Pink Floyd y su disco para mi cumbre, aunque ya con la cara oculta dejaron claro que estaban de dulce.
    Esta sinfonía rock es una maravilla de principio a fin... pero para nuestro querido Johnny no merece estar entre los 20 mejores de 1975... no comparto esa opinión.

    Abrazos.

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  12. Cuenta, cuenta, Savoy, que para esos están los comentarios. Ya se lo he hecho saber a Johnny, pero la lista es tan buena que es perdonable.

    Un abrazo, ilustre DJ.

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    1. Ya lo hice en mi post en su día, pero no, no se lo perdono a Johnny, tiene un problema con Pink Floyd muy gordo.

      Abrazos.

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  13. Mi banda favorita de siempre... Wish You Were Here: una obra genial... A lo largo de su discografía, con sus altos y bajos, sus más y su menos, Pink Floyd mantuvieron la esencia de un sonido que me llevaba lejos.... Flipadas aparte (juas), me ha gustado mucho tu artículo, amigo Gonzalo. Un diez para tí y tu blog. Saludos desde Canarias.....

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  14. Muchas gracias, Emejota, encantado de tenerte en Ragged Glory.

    Un abrazo.

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  15. Por aquellas épocas ya había decidido que iba a ser "Pinky" para siempre, frente a otros que apostaban más por el Rey Carmesí. (Había entonces un sano debate entre más partidarios de una banda o de otra, sin que una opinión significara rechazar categóricamente a la contraria). Este "Wish You..." entraba tan bien como los primeros petas, compartidos con los del "Lark´s Tongues In Aspic", una entrada en mundos desconocidos y fascinantes. Forman ya parte del ADN.
    Abrazos,
    JdG

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  16. He de decir, de todas maneras, que a elegir trabajos de la banda prefiero la etapa Barrett, aunque sea tan cortita.
    Pues eso, a liarme otro.
    Cheers!

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  17. King Crimson es mi grupo favorito de rock progresivo. Javier, pero Pink Floyd va muy cerca. Os imagino a ti y a tus amigos fumados y disertando sabiamente sobre la cuestión, ja ja ja. Me quedo con las dos etapas.

    Abrazos, maestro.

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