sábado, 15 de septiembre de 2012

Low


Por mucho que se bifurque o trifurque, el cuerpo sigue siendo el mismo. The Man Who Sold The World, Ziggy Stardust, Young Americans, Scary Monsters… todos ellos son álbumes de un músico excéntrico, en el sentido literal y geométrico del término, alguien que traza su órbita atraído por los astros que más le interesan, pero que ejerce su frío y férreo criterio a la hora de filtrar cualquier influencia. Quizá sea por ello, por su carácter distante, que David Bowie no tenga miedo a cambiar; es más, que sea consustancial a una naturaleza curiosa e investigadora que no se traza límites, que no se cierra puertas, aunque nadie le diga cuáles tiene que abrir.

Publicado en enero de 1977, Low es uno de los más rompedores y hermosos trabajos firmados por el genio de Brixton. Primera parte de lo que se conocerá como Berlin Trilogy —en la que Bowie asume su querencia por el krautrock y similares vanguardias—, Low se ha convertido en una pieza clave en el devenir del rock posterior a la eclosión del punk, al traducir, de la mano de Brian Eno, a Kraftwerk, Neu! y Roxy Music (sus dos primeros elepés, claro) a un (fascinante) lenguaje pop que en ese momento inventa David Bowie. Mutando y pervirtiendo el funk y la música disco a su antojo, Bowie mantiene en la primera cara el formato de canción (aun instrumental en dos casos) al uso, ensanchando u ocultando sus fronteras a base de capas y tratamientos sonoros de todo tipo —bien orgánicos, bien electrónicos— aunque siempre sustentados por bellísimas melodías. Diríamos que, al contrario que en Terminator, la película de James Cameron, aquí es un hombre —si bien pocos como Bowie para moverse de la apariencia a la realidad, o viceversa— el que se esconde bajo la máquina, el que la hace funcionar.


Cuatro temas instrumentales —las pequeñas partes vocales incluidas— y un nuevo rumbo: estamos en la segunda cara, y el peso de Eno, que colabora en la composición de Warszaba, aumenta. Lógico entonces que describamos el contenido como música ambiental, atmósferas hipnóticas creadas por sintetizadores que nunca caen en lo ridículo o en lo cursi, como harán muchos artistas inspirados por álbumes como este Low u otros de Brian Eno.

Observemos para finalizar que, producidos por David Bowie, aquel 1977 verán también la luz los dos primeros discos (y mejores, junto a New Values) de Iggy Pop (The Idiot y Lust For Life) y la segunda parte de la mencionada trilogía berlinesa, Heroes. Excepcional cosecha, pues, la del tuerto en tan corto periodo de tiempo, pero sigue siendo Low, bajo mi punto de vista, su fruto más brillante y enigmático. Pocas veces el vocablo "imprescindible" estará tan bien utilizado.

13 comentarios:

  1. Mi disco favorito de Bowie , por mil y una razones! Siempre que lo escucho le encuentro algo mas!Tambien le dedique un post y a su triologia Berlinesa!
    A+

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  2. Amigo Gonzalo, por una vez y sin que sirva de precedente no estoy de acuerdo con usted...
    Me encanta el Bowie de los setenta, con excepción de su etampa Berlinesa, no puedo con ella (la primera cara de Heroes como mucho), de todas formas volveré con este Low, dos maestros como TSI y tu algo tenéis que ver en este disco que merece la pena, por intentarlo...
    ¡Ya estoy de vacas!!!, eso quiere decir que hoy empiezo con "En los antipodas del día"... estoy deseando...
    Abrazo!
    PD: Mi espíritu esta en la mani de Madrid.

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  3. Hace tiempo que no paso por tu casa pero al ver Low, tengo que decir, como Tsi, que este es mi disco de Bowie... Ohhhh, es maravilloso, la mejor época de nuestro amigo, la mejor... Maravilloso.

    Un abrazo grande.

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  4. Low es mi album favorito de Bowie. Desde la primera vez que lo escuché me fascinó su sonido. Se adelantó a los sonidos mas hipnoticos de los 80 antes que cualquier banda de los 80. Obra maestra atemporal.

    Gran entrada.

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  5. Low, The idiot, Lust for life y "Heroes"...en 12 meses, menuda racha creativa!!
    Lo que más me fascina de Low es que personalmente lo siento a la par mecánico e intuitivo, cerebral y emocional.

    Un abrazo.

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  6. Yo me quedo con "Ziggy", Tsi, pero "Low" es uno de mis favoritos. Como dices, siempre hay matices a descubrir.

    ¡Viva la discrepancia, Addison, bienvenida sea! Yo creo que son discos difíciles y ambiciosos, los de la trilogía, pero llenos de creatividad, cuyo mayor enemigo, como decía Picasso, suele ser el buen gusto. Ojalá te guste la novela. Y ojalá lo de hoy sea el comienzo de la unidad de la izquierda contra el neoliberalismo y la desFACHAtez gubernamentales.

    Siempre es un placer verte por aquí, ya lo sabes, Freaky. Tú lo dices, maravilloso.

    Hombre, Mansion, cuánto tiempo, ¿cómo van las cosas? Bowie se adelantó, por supuesto, pero sin olvidar las influencias de las que hablo en el segundo párrafo. Y gracias.

    Nunca mejor dicho, Víctor Hugo.

    Impresionante, Agente. Eso que dices se puede aplicar a casi toda la obra de Bowie, aunque aquí pueda ser más evidente.

    Abrazos para todos.

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  7. Ayyyy Gonzalo... buen disco, otro de esos incomprendidos del Duque Blanco porque innovaba... claro y con el paso de los años resulta que era una genialidad... pues eso, genialidad de disco.

    Sin duda en este álbum está una de las canciones más acojonantes de Bowie, Always crashing in the same car, que luego en el año 2000 versioneara en el directo de la BBC como los ángeles, convirtiéndola en obra maestra total.

    Un abrazo.

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  8. El tiempo le ha sentado muy bien a "Low", Savoy. La canción que citas es buenísima, sí. Por cierto, ya tengo el disco de Dylan. Espero tenerlo masticado para el día de Dream Syndicate y así poder comentarlo.

    Un abrazo.

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  9. También entre mis favoritos de Bowie. La mano (las dos) de Eno le vino genial; adelantado a su tiempo, con el "problema" de que, según leí por aquella época, resultó menos comercial. Ese tema que nombra Savoy es espectacular.
    Saludos.

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  10. Comercial o no, Paco, más de un tercio de siglo después sigue siendo fascinante.

    Un abrazo.

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  11. Por mucho que se bifurque o se trifurque, cuánta grandeza (en la frase, me refiero). Bueno, al grano, grandmaster. Fíjate que nunca habíamos hablado de la etapa berlinesca de Bowie y si me hubieran preguntado no habría dudado de que te gustaba. A título personal hace muchos años que no lo escucho, creo que es el momento de valorarlo con el transcurso del tiempo. Lo voy a hacer, me apetece, es muy posible que le de más valor que cuando era un mozalbete. Un abrazo.

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  12. Es que ya nos vamos conociendo, Johnny. Es una trilogía que gana con el tiempo, al igual que el "Scary Monsters", que bien podría ser la cuarta parte de la misma. Y otra cosa: se echan de menos tus entradas, creo que ha llegado —perdona la intromisión— la hora de la conexión.

    Un abrazo. Y dos.

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