Esos arpegios estentóreos que abren Dedicated Follower Of Fashion son engañosos. No van a seguir los Kinks el camino trazado por singles de garage rock seminal como You Really Got Me, All Day And All Of The Night o Till The End Of The Day en la canción que da nombre al sencillo que el grupo de los hermanos Davies publica a principios de 1966. Qué va. Su música es la del pop teñido de music hall que lucha contra la uniformidad sonora y cultural en busca de un camino propio —que se revelará extraordinario a lo largo del resto de la década— ajeno a la moda (las modas) que la letra satiriza. Un tema delicioso y de fina ironía que comparte espacio con una estupenda pieza de R&B llamada Sittin' On My Sofa, el perfecto complemento para una galleta de ésas que, sin formar parte de elepé alguno, son igualmente importantes en la historia del rock.

Una delicia como tú bien dices Gonzalo. Y que de alguna manera hace de puente con lo que vendría enseguida que es la etapa descomunal de la banda. Así lo percibo yo. 🤷🥰
ResponderEliminar... Y es una pena que con el paso del tiempo haya quedado un poco oscurecida por el fulgor de otras de esa misma época ("Waterloo sunset" et al), porque es igual de brillante que ellas. De hecho y como bien sugieres es una de las primeras que seguirá ese patrón de "costumbrismo cínico" tan de Davies, tan británico. Una joyita.
ResponderEliminarSí, lo del puente es así, Hector. Menuda delicia.
ResponderEliminarNo se merece más que aplausos, Rick, sin duda. Yo creo que, muchas veces, las canciones que no formaron parte de elepé alguno y "solo" fueron parte de un siete pulgadas tienden a ser olvidadas, al menos analíticamente, frente al brillo y el tamaño los elepés, cosa que en este blog trato de evitar.
Abrazos.
Que necesidad tuvieron
ResponderEliminarlos Doors, en plagiarles,
saludo.
Hay montones de casos similares en todo tipo de músicas, Orlando, yo creo que los Doors hicieron una buena canción partiendo de la de Ray Davies.
ResponderEliminarUn abrazo.
Si, en no pocas ocasiones el single alcanza un valor enorme en la historia de la música moderna, léase pop o rock. Más si tenemos en cuenta que ese era el formato idóneo hasta que el Lp alcanza un estatus más reconocido en la industria. Y si además unimos grandes canciones, como estas que nos ocupan de The Kinks, el fenómeno adquiere aun más relevancia. Hoy por hoy en el mercado no es difícil ver cómo algunos singles originales superan en precio a los Lps de turno.
ResponderEliminarAbrazo,
El elepé no empieza a ganar la partida hasta la segunda mitad de los años sesenta si hablamos de rock. Hoy, con la vuelta del vinilo, hay bastantes grupos que sacan singles también, a mí es un formato que me encanta. Y, sí, hay sencillos legendarios —de ésos que gusta decir o gritar: "¡yo lo tengo!"— a precio de oro.
ResponderEliminarUn abrazo, Javier.
Un tema un tanto olvidado que en cierto modo es un punto de inflexión para el devenir futuro del grupo, además de ser una estupenda canción. Tal vez el no figurar en ningún disco haya propiciado en parte ese estado de semioscuridad en el que vive.
ResponderEliminarUn abrazo.
Lo de inflexión parece claro, Jorge. Es verdad que estas canciones que eran singles se han rescatado en recopilatorios o en reediciones de elepés que coinciden en el tiempo, pero siempre son menos escuchadas o comentadas.
ResponderEliminarUn abrazo, Jorge, que tengas buen fin de semana.