Las famosas palabras de Borges asegurando que "Shelley dictaminó que todos los poemas del pasado, del presente y del porvenir, son episodios o fragmentos de un solo poema infinito, erigido por todos los poetas del orbe" nos sirven para defender la imponente tormenta de high energy metalizado edificada sobre el riff de Tusk de ZZ Top y parida en 1979 por Motörhead. El inmortal himno de las huestes de Lemmy parte de una idea del trío tejano, sí, pero no con la intención de agarrarse a ella para ofrecer un remedo sin alma sino con la de imponer el sonido de la banda inglesa, nacido de las llamas de Little Richard, Jimi Hendrix o MC5 y estimuladas con más fuego. Alegato contra la mediocridad y la uniformidad en lo lírico que lo hace aún más excitante, el tema comparte galleta con Like A Nightmare, canción de menor entidad y velocidad que, a pesar de ello, suena a Motörhead por los cuatro costados y no está nada mal. Claro que sí por algo vale este single es por el corte que le da título: No Class. "Sin clase, cariño, sin clase", no lo vas a remediar.

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