jueves, 10 de junio de 2021

The Clash

Tenía razón el querido amigo Don Guzz (y experto en lides roqueras) al decir que los tres álbumes que más evidentemente servirían para explicar qué es el punk rock serían los debuts de Ramones, Sex Pistols y The Clash. Más allá de disquisiciones protopunk y high energy (y sin olvidar el singular caso de los Dictators), cualquier mocoso o adulto curtido reconoce como punk primigenio los acordes sencillos y ruidosos de Blitzkrieg Bop, God Save The Queen o I'm So Bored With The U.S.A., por mucho que el mayor de los eruditos les diga que los Kinks, los Who, Mott The Hoople o los Pink Fairies (en el Reino Unido) y la Velvet Underground, los Stooges, MC5 o los New York Dolls (en los Estados Unidos) ya habían sentado las bases de aquellas canciones.

Varios son los matices políticos y estilísticos, sin embargo, que diferencian The Clash (1977) de Ramones y Never Mind The Bollocks. Si en el segundo y en la carrera de sus autores mandan la diversión y los problemas ligados a la adolescencia, y en el tercero, la irreverencia y el nihilismo libertario, en el debut del grupo de Joe Strummer la izquierda antiimperialista y revolucionaria deja su impronta en el mensaje de unos temas en los que —punk mediante y dominante— se cuelan trazas de rockabilly, pop y reggae (la larga versión de Police & Thieves). Exceptuando esta última, mandan las composiciones breves (cinco no llegan a los dos minutos) y explosivas, misiles socialistas antisistema y piezas míticas del rock inglés como Janie Jones, White Riot, London's Burning, Career Opportunities, Protex Blue o Garageland.

Pensado para atizar y entretener al mismo tiempo, el primer elepé de los Clash tendrá su continuación sonora en el no menos excelente Give 'Em Enough Rope, pero no será hasta el tercero de sus trabajos cuando los responsables de London Calling abran su abanico estilístico y dejen un sello indeleble (portada incluida) en la música popular. Aunque punkis, eléctricos y salvajes sea como yo los prefiera, es de justicia reconocer que los ecos de dicho doble plástico han tenido una resonancia superior a la de los dos anteriores. Pero ¡que vivan las crestas, los imperdibles y la distorsión, hostia!


 

3 comentarios:

  1. Primer disco absolutamente ramoniano de los Clash.

    Mi debilidad en su discografía en el segundo, con esa oda a la amistad que es "Stay Free", con uso , ya, de guitarras acústicas.

    saludos

    ResponderEliminar
  2. Muy buenas, Santi. Yo lo de absolutamente ramoniano no lo veo, aunque concomitancias e influencias, por supuesto. Una versión como la de "Police & Thieves" nunca la harían los Ramones. Yo también adoro "Give 'Em Enough Rope", es mi favorito del grupo.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Sí que es verdad que este primer disco tiene influencias claras de los Ramones, aunque hay más cosas; vamos, que ya demuestran un carácter propio.

    Supongo que para la mayoría de los que no somos muy fans su momento cumbre es el "London calling", quizá por ser el más accesible, pero comprendo vuesto punto de vista sobre los dos primeros, que son imprescindibles para meterse en la piel de Strummer y sus colegas y disfrutar luego plenamente del otro.

    Saludos mil.

    ResponderEliminar