lunes, 1 de abril de 2024

En la guía, en el listín

Con varios singles y un espléndido epé a sus espaldas (Branquias bajo el agua), Derribos Arias publicaba en 1983 el que sería único elepé de una breve pero necesaria carrera: En la guía, en el listín. Un disco que incide en las coordenadas post punk que el grupo de Poch y Alejo Alberdi venía desarrollando desde sus inicios, post punk que tiene dejes no wave y noise rock pasados por el tamiz provocativo, histriónico e incluso enajenado de su cantante. Escuchen, por ejemplo, la versión del Lonesome Cowboy Bill (Pobre Cowboy Bill al volcarse al castellano) de la Velvet, el minimalismo electrónico de Lo que hay, la patada punk de Intima decoración, el rock crudo de Crematorio ("En Auschwitz te hacen jabón" es un verso inimaginable hoy en día) o la performance que cierra el álbum mediante cinco minutos y medio de atmósferas en las que la música concreta y el pop disonante de cámara aúnan esfuerzos bajo el nombre de la banda (Derribos Arias se llama la canción, sí), y tendrán las claves de un trabajo alucinógeno al que es complicado encontrar parangón en el rock español. Pero es que sus autores transitaron caminos personalísimos que es casi inútil clasificar y hasta glosar, por mucho que hoy aquí lo hayamos intentado. En la guía, en el listín, eso sí, no puede faltar en su colección.


 

8 comentarios:

  1. Sí, hubo momentos en que andaban entre la Velvet y algunos fogonazos de la escuela CAN, todo adobado con ritmos y melodías imprevisibles. ¿Parangón en el rock español?, Ninguno, que yo sepa. Y en el extranjero muy poco. Habría que pararse a hacer memoria.

    Puede que esa maravillosa locura de Poch se deba en buena parte a su dramática condición, pero para crear este tipo de música hay que tener una base que no todos tenían, y menos en aquella época. Por contra, muchos nos preguntamos cómo habría sido su carrera musical de estar completamente sano. Habría menos desbarre, eso seguro, pero lo demás será siempre una de las grandes incógnitas en la historia del rock español.

    Saludos.

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  2. Hace tiempo reseñé este único elepé de Derribos Arias, es una rara avis total, pero como dices necesaria. Me ha gustado mucho el adjetivo enajenado para definir lo que se escucha, es muy cercano a lo que ofrecía el irrepetible e inolvidable Poch.
    Un abrazo.

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  3. Tuve este delirante disco y era una rareza absorbente.
    Qué recuerdos.
    Tendré que buscarlo.

    Gracias

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  4. La verdad es que es un grupo único en general, no solo en España, Rick. Lo de la base que dices es cierto sin duda, una carrera musical más amplia seguramente lo habría confirmado.

    Como apunta Rick, Jorge, habría que ver hasta qué punto ese enajenamiento era o no crucial, pero lo de rara avis es indudable.

    A recuperarlo, Alberto.

    Abrazos.

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  5. Recuerdo una entrada que hice del disco hace ya mucho tiempo. Hablaba entonces de un concierto en la Galería Fernando Vijande (en realidad, un garaje amplio con claraboyas en la techumbre) en la que actuaron DDAA. Aquel bolo fue uno de los actos (por llamarlo de alguna manera) más despiporrantes y surrealistas que he tenido la suerte de ver. Recuerdo un momento en que el amigo Poch interrumpía la canción y se ponía a hacer flexiones en el suelo..., o hacíendo playback en otros temas, ante la desesperación del resto del grupo. Caótico fue poco.
    Este disco es pieza fundamental de la historia de nuestra música.
    Abrazos,

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  6. Menuda experiencia, Javier, de las que no se olvidan. Es un disco fundamental por lo diferente, creo.

    Un abrazo.

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  7. Si la movida tiene algo de sentido es por bandas como Derribos Arias o Decima Victima, trangesores, forajidos que no se atenían a normas establecidas. Grande Poch!!!!

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  8. Sus propias normas, Carlos, así es. ¿Movida, qué Movida?

    Un abrazo.

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