lunes, 26 de octubre de 2026

Moon River

Independientemente de la idea que tuvieran Henry Mancini y Johnny Mercer a la hora de componer la música y la letra, respectivamente, de Moon River, pocas canciones traen a mi cabeza tal cantidad de tristeza, nostalgia, melancolía u otros sustantivos abstractos que a esos tres se puedan equiparar. Evidentemente, corren en paralelo a los que se aplican al personaje encarnado por Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes, la adaptación a la gran pantalla que Blake Edwards realiza en 1961 de la novela de Truman Capote y que da lugar a la banda sonora de la que se extrae como single su tema más icónico y principal. La versión que aquí escuchamos, de escasos tres minutos, la grabó Mancini para el elepé sin la presencia de Hepburn, que sí la canta (guitarra en mano) en la película. Que unas notas y unas palabras tan bellas —orquesta y coros mediante— puedan arrastrar al oyente (al predispuesto, seguro) a un estado depresivo hablan de la complejidad de las cosas, la luz y la oscuridad como elementos complementarios y no antitéticos. Para contrarrestar semejante paradoja, Breakfast At Tiffany's, la cara B, practica un pop orquestado e instrumental (las voces son un instrumento más) con presencia del jazz —easy listening en toda regla que el compositor nacido en Cleveland manejaba con habilidad y elegancia— que carece del caudal emocional de Moon River y se disfruta con mayor sosiego. Obviamente, su entidad es menor que la de la pieza que da título al sencillo, pero la acompaña sin problema alguno. Aun siendo consciente de que ante un tema tan arrebatador y definitivo (sean cuales sean las consecuencias de su escucha) siempre vas a ser eclipsado.



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