miércoles, 12 de febrero de 2020

My Kind Of Blues


Lo tomemos como respuesta, homenaje o mero juego de palabras sobre el totémico Kind Of Blue de Miles Davis, bien podría ser My Kind Of Blues (1961) —título idéntico al de uno de los dos elepés que Sam Cooke publicará ese año— calificado de blues modal de sobria construcción (guitarra, piano, bajo y batería) y excelsa ejecución. Salido de una sola sesión, lo que le da esa coherencia que paladeamos, el álbum sirve para gozar a fondo del primer y mejor B.B. King, exquisito blues eléctrico liderado por los punteos personalísimos del autor de Singin' The Blues y considerada por él mismo como la mejor de sus grabaciones. Los cinco minutos de transcurrir pausado de You Done Lost Your Good Thing Now no solo nos informan de lo que va ser My Kind Of Blues, sino que, con esa larga introducción en la que únicamente escuchamos la guitarra y la voz de King, sirven de espléndida apertura —suerte de So What sin carga melancólica— y son quizá cumbre del trabajo además de su corte más extenso. Las seis cuerdas de B.B. King, las teclas de Lloyd Glenn, el bajo de Ralph Hamilton y la batería de Jessie Sailes se acogen a dicha e inicial declaración de principios para deleitarnos con su arte, mayormente versiones que hacen propias y que King, no se nos olvide, canta magníficamente. Lentos o trotones, los diez temas son gloria pura, música sin mácula que transciende su género y se inserta en lo mejor de los sonidos populares paridos en cualquier lugar del mundo. Será una figura sobada hasta la náusea y los solos de su Lucille se escucharán incluso en el coche del más hortera de sus vecinos, pero cuando discos como éste que hoy hemos comentado o King Of The Blues saltan a la palestra la grandeza de B.B. King no hay quien la discuta.

2 comentarios:

  1. Ando últimamente muy introducido en el blues electrificado, escuela chicagüense. De las interpretaciones/versiones de este tipo hechas por las bandas inglesas, y las de otros autores negros más o menos conocidos, mamamos los primeros acordes blues, nosotros, aquellos que por entonces solamente conocíamos del folklore flamenco y del de Joaquín Diaz.
    Según nos íbamos haciendo con sus obras originales era como descubrir un nuevo mundo, el del blues autóctono, un género que ha enriquecido nuestra educación musical de forma inapelable.
    Abrazos,

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  2. Ya te he leído en tu blog, Javier. Yo llegué al flamenco justo después del blues, ambas músicas me han marcado profundamente. No era B.B. Kimg de los que tenía más arriba, pero el tiempo y la escucha continuada de varios de sus discos lo han elevado en mis preferencias.

    Abrazos.

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