jueves, 13 de enero de 2022

We're An American Band

Vaya dos discos tan diferentes y tan espléndidos que produjo Todd Rundgren en 1973. Si el debut de los New York Dolls devendrá semilla esencial del punk y clásico indiscutible del rock and roll, el séptimo elepé de Grand Funk Railroad (o Grand Funk a secas) hará que la banda se encarame a lo más alto de las listas de su país gracias a un sonido más sofisticado al que no son ajenos la consolidación de Craig Forst a los teclados como cuarto miembro del grupo y la labor del propio Rundgren.

Pero no es solo eso. La primera de las canciones, el clásico himno que abre y da título a We're An American Band, está escrita y cantada por el baterista Don Brewer, que pondrá su voz a otros tres cortes, todos coescritos con Mark Farmer, cantante, compositor y guitarrista habitual de la casa. Espectáculo continuado que explota cada vez que suena su maravilloso estribillo (¿quién no lo ha aullado alguna vez?), la vida en la carretera hecha música da paso a un tema menos anfetamínico pero de una calidad arrebatadora. Stop Lookin' Back vuelve a ser cantada por Brewer, que cierra con una llamativa percusión cerca de cinco minutos de brillantez instrumental. Retoma Farmer el liderazgo vocal en Creepin', extensa pieza de rock progresivo en la que la banda se sale (aprovecho para citar al bajista Mel Schacher) dominando un lugar que recuerda al que ocupaban los Deep Purple de Stormbringer y los Blue Öyster Cult de Agents Of Fortune. Se ve que a Don Brewer le había cogido el gusto a lo de la garganta, pues vuelve a utilizarla a pleno pulmón en Black Licorice, que recupera la fuerza de We're An American Band y cuenta con un destacado solo de órgano de Forst.

La segunda mitad del trabajo la encabeza The Railroad, emotiva composición en la que Farmer y su guitarra son protagonistas indiscutibles, si bien el resto del cuarteto ejerce de acompañante magnífico. Ain't Got Nobody se puede situar entre Black Licorice y Stop Lookin' Bak para mantener el álbum a un nivel sobresaliente. Walk Like A Man fue el segundo sencillo, funk, rock, soul y góspel aunados en una melodía irresistible que canta Brewer, al contrario de las dos canciones que le han precedido. Es también Mark Farmer quien lo hace en The Loneliest Rider, cierre de relativa querencia psicodélica para un conjunto magistral al que nada sobra, ya hablemos de las partituras o de las interpretaciones. El de We're An American Band.


 

4 comentarios:

  1. Confieso que, a pesar de haber escuchado hasta la saciedad el reseñado himno homónimo, nunca fui un fan irredento de la banda. De hecho, creo que recordar que este disco me lo compré de segunda mano en alguna tienda o feria del disco. Bandas como Grand Funk, Bachman Turner Overdrive, Blue Oyster Cult o Bob Seger & The Silver Bullet Band, paradigmas de la música americana de aquella época, no acababan de encandilarme del todo, el poso de ambas costas (Jefferson, Velvet) ya se habían convertido en costras. Tuvieron que aparecer Allman y Lynyrd para despertarme.
    Por muy buenos que fueran, ahí los tengo, arrinconados.
    Abrazos,

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  2. Pues a mí me gustan mucho las cuatro, Javier, aunque a Blue Öyster Cult no le pondría en la misma parrilla que los otros tres, más cercanos aun con sus diferencias al rock de FM. Yo paso sin problemas de GFR a la Velvet y luego a Thelonious Monk. O de los New Bomb Turks a Bill Evans. Es que Allman y Lynryd despiertan a cualquiera.

    Abrazos.

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  3. Tengo que volver a el .. siempre que le doy una vuelta a Grand Funk lo suelo hacer con disco Rojo. Este me solía encantar aunque hace la tira que no lo escucho. Gracias Gonzalo.

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  4. Es que el rojo es fantástico, J, aunque yo prefiera el que he comentado.

    Gracias a ti.

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