De las más estrictas cavernas del olvido traemos hoy el único disco que publicó Lastrick, grupo madrileño de orientación mayormente hardcore. Smells Like Victory (2005) juega en la liga descendiente del punk sin importarle sumarse al crossover metálico (Pedal To The Metal) o cubrir la dinamita de capas melódicas (Betrayed). Sin embargo, lo que domina el álbum es la bronca y la velocidad que entronca a la banda con los demoledores Muletrain, con quienes compartieron espacio, tiempo e influencias. No está la música de Lastrick al estratosférico nivel de los autores de Demolition Preaching, pero sí se huele en ella el amor por los extremos de Dead Kennedys, Poison Idea, Discharge, Suicidal Tendences o Zeke, que no la victoria que afirma el título. Grabado en los estudios Ultramarinos de Santi García —calidad de sonido asegurada—, Smells Like Victory es un trabajo del que muy pocos de ustedes habrán oído hablar y que mi texto no sacará de su condición radicalmente minoritaria. Es de justicia reconocer, a pesar de ello, las bondades de las canciones que, cual taladro rocker que busca y destruye sin saber bajar las revoluciones ni la intensidad, dejaron registradas Javi, Sergio y ambos Joses.
lunes, 12 de junio de 2023
jueves, 8 de junio de 2023
Love Will Tear Us Apart
La rutina y el resentimiento saltan a la palestra en los tres primeros versos de Love Will Tear Us Apart, causas siempre presentes, aunque no únicas, en la rupturas sentimentales. El mal rollo, la desesperanza, la angustia y el agobio se habían apropiado del universo de Joy Division desde el principio, a lo que este single de 1980 suma el morbo del suicidio de Ian Curtis un mes antes de que vea la luz. Un matrimonio roto, un cantante joven y único que se quita de en medio, una letra sobre el amor como arma de destrucción, una melodía decadente: elementos de un éxito alimentado por la oscuridad, grabado con intenciones artísticas totalmente ajenas a vender más o menos copias de Love Will Tear Us Apart, post punk ejemplar y perfecto —la versión definitiva se graba en marzo, pues la de enero no ha convencido a Curtis y a Martin Hannett— que continúa diciendo adiós a un oyente del que se mantiene distante. La otra canción, These Days, no es tan impactante ni espectral como la titular del sencillo, pero no está nada mal. Aun siendo consciente de dónde reside el verdadero interés del plástico,
lunes, 5 de junio de 2023
Pequeños incendios
Concluida la carrera de Malconsejo con el espléndido Vivir bajo el agua, Santi Campos cambiaba de ciudad y se trasladaba a Madrid con la intención de iniciar un trayecto en solitario que dos décadas después se significa como uno de los más brillantes del rock en castellano. Bien estrictamente a su nombre, al de Campos y Amigos Imaginarios o Herederos o como Amigos Imaginarios (banda que fabricará tres discos), el músico segoviano ha construido un cancionero personalísimo que, embadurnado de miedos, tristeza, fragilidad y cobardía, comenzaba en 2002 mediante Pequeños incendios.
Se percibe desde que el trabajo arranca En penumbra una querencia folk en el arropamiento y acompañamiento de los temas a la que St#2 suma la del country. Balada para un cuerdo ejerce de epítome de las obsesiones de Campos, respaldadas por un magnífico y emocionante trabajo instrumental. Folk rock que debe bastante a Neil Young, el de Si nada cambió se desliza hacia el pop en su estribillo, cosa que también hace St#3 en un tempo más lento y sufrido. Despierta la imaginación está dibujada con trazo naíf que contrasta con el tono crepuscular que desprende Mi canción de humo, mensaje de ayuda a la persona amada:
Sigue narrando Campos las penas de su alter ego en Un ángel enfermo, los ecos de Young de nuevo en una composición que explota en su último y exultante tramo. Nana (para ahuyentar el miedo) lleva su pop folkie en el título, si bien no duda en añadir una deriva eléctrica en su desarrollo final. Folk y rock pantanoso se alían en Palabras, corte contundente y previo a Como un hielo en el sol. El undécimo y más largo fuego del álbum pone fin radicalmente existencialista y negativo ("Me fundiré como un hielo en el sol") ayudado por una música espléndida que no cauteriza ni hace menos desolador el viaje a los infiernos de su autor pero que lo expone con inquebrantable belleza. Grandes o Pequeños incendios que nunca han abandonado a Santi Campos, aquí se muestran ya muy notables, lo que no obsta para afirmar que los habrá mejores e incluso más vanguardistas. Cualquiera que bucee en este blog podrá dar fe de ello.
jueves, 1 de junio de 2023
19th Nervous Breakdown, As Tears Go By
Curioso artefacto este single de 1966, ya que contiene dos caras casi contrarias de los Rolling Stones. 19th Nervous Breakdown es uno de los temas más contundentes de sus primeros tiempos, rock and roll abrasivo, garage rock fundacional que confirman que la banda inglesa es madre de casi todas las extensiones y bifurcaciones que tomó la música del diablo. As Tears Go By, que ya había sido sencillo de Marianne Faithfull en 1964, muestra a unos Jagger y Richards sin el resto del grupo —pero con acompañamiento orquestal— moviéndose entre el folk y el pop en una preciosa y melancólica composición. Dos canciones que son antítesis, pues, de un quinteto (sexteto con Ian Stewart) que entre 1963 y 1972 dejó registrado material eterno hecho de ingredientes totalmente variados.
lunes, 29 de mayo de 2023
Ballad Of Easy Rider
Ya solo queda Roger McGuinn al frente en el octavo disco de los Byrds, un Ballad Of Easy Rider de 1969 que no está a la altura de los seis primeros e imprescindibles trabajos de la banda a pesar de abrir con la bellísima canción que le da nombre y a pesar de que hablamos de un elepé muy notable. No es justo, de todos modos, comparar una grabación con Fifth Dimension, Younger Than Yesterday o Sweetheart Of The Rodeo, pues ante obras de semejante calado solo caben el silencio o la admiración; el cotejo —por lo general— siempre será dañino.
Cedidos por Bob Dylan a McGuinn, los versos que abren el tema que pone título al plástico,
son la introducción perfecta al majestuoso pop orquestal que en dos minutos esparce sus notas poéticas en versión diferente a la que oímos en la mítica película de Dennis Hopper. El bajista John York trae Fido, funk rock en el que llama la atención el solo de batería de Gene Parsons, ¿un solo de batería en un disco de los Byrds? Oil In My Lamp es un himno cristiano tradicional que adaptan McGuinn y Clarence White. El country y el bluegrass hacen acto de aparición en el tema de Pamela Pollard Tulsa County, en el que hay que prestar especial atención al violín de Byron Berline. Los aires celtas del tradicional Jack Tarr The Sailor, arreglados por McGuinn para la ocasión, y el góspel de los Art Reynolds Singers Jesus Is Just Alright amplían la paleta de un conjunto cuya variedad es indiscutible. Un álbum de los Byrds sin una versión de Dylan, aunque lo haya, es como una cerveza sin alcohol, alcohol que aquí pone la lectura, entre el pop, el country y la psicodelia, del It's All Over Now, Baby Blue que cerraba Bringing It All Back Home. There Must Be Someone (I Can Turn To) es una hermosa adaptación de los Gosdin Brothers, en cuya grabación original habían participado White y Parsons. Precisamente éste es el autor de la estupenda Gunga Din, que tiene en su trayecto pop puntos en común con la Ballad Of Easy Rider de McGuinn. Country y folk reivindicativos son los que escuchamos en el Deportee (Plane Wreck At Los Gatos) de Woody Guthrie antes de que un breve homenaje a los tres astronautas que ese mismo año habían pisado la luna (excepto para los negacionistas) concluya el elepé. No puede extrañar aquí un corte como Armstrong, Aldrin And Collins, pues ya habían demostrado su interés por el espacio los creadores de este totalmente recomendable Ballad Of Easy Rider. Sin ser The Notorious Byrd Brothers, por supuesto y acabamos, todavía nos habla de un grupo único e inolvidable.
jueves, 25 de mayo de 2023
Buddy Holly
Podría haber sido el segundo trabajo de los Crickets pero se optó porque fuera el primer disco de Buddy Holly, cosa lógica pues singles como Peggy Sue o Words Of Love ya habían sido publicados por Coral a nombre de Holly en 1957, y el gafotas de oro era la estrella. Sea como fuere, y sin sus espejuelos en la portada, Buddy Holly se publicaba en 1958 para quedar como otra obra maestra que se disfruta igual que The "Chirping" Crickets. Los doce cortes nos enamoran por su deliciosa inmediatez, si bien no está de más destacar la mencionada y mítica Peggy Sue y su cadencia que domina la batería de Jerry Allison, coautor del tema; el country & western convertido (o rendido) al pop de Listen To Me; el R&B de Fats Domino hecho country & western en Valley Of Tears, operación inversa a la de Listen To Me que enriquece el órgano del productor Norman Petty; la nostalgia de Everyday, que para muchos ha quedado unida para siempre a la maravillosa película de Rob Reiner Cuenta conmigo; o la espectacular Rave On, en la que Petty toca unas pocas y magníficas notas de piano que aumentan el valor de la canción, aunque no tengan la rotundidad de las que interpreta exultante C.W. Kendall Jr. en Little Baby, el final de una función histórica y transcendental cuyos veinticinco minutos escasos valen más que horas y horas de otros artistas que no hace falta citar. La imaginación de cualquiera de ustedes es mucho más poderosa.
lunes, 22 de mayo de 2023
Agents Of Fortune
Hay un giro evidente hacia terrenos menos agresivos y más comerciales en el cuarto disco de Blue Öyster Cult. Las estructuras poco convencionales de las canciones y el sonido acerado de los tres primeros elepés son dejados parcialmente de lado en Agents Of Fortune (1976), si bien el grupo neoyorquino sigue siendo una gran banda de rock and roll que desarrolla excelentemente composiciones de muchos quilates.
Breve, inmediato y mordaz en el terreno lírico, This Ain't The Summer Of Love enseña unas garras rockers que no corresponden a lo que se va a yuxtaponer. True Confessions se encuentra mucho más cerca de Ian Hunter o Bruce Springsteen que de Black Sabbath o Led Zeppelin, para sorpresa de los fans que compraban el disco en el momento de su publicación. No abandonaba esa querencia pop (Don't Fear) The Ripper, bellísimo canto existencial y romántico que, además de ser el mayor éxito de los autores de Secret Treaties, tiene ese aire misterioso de los mejores temas del quinteto. E.T.I. (Extra Terrestrial Intelligence) luce músculo hard pero The Revenge Of Vera Gemini retoma el camino pop en una canción escrita por Albert Bouchard (que además de tocar la batería ejerce de vocalista) y Patti Smith en la que los teclados de Allen Lanier son protagonistas. Son sus teclados, precisamente, los que abren Sinful Love, que también canta y coescribe Bouchard y en la que sobresale Buck Dharma a las seis cuerdas. Tattoo Vampire es un pelotazo de rock duro que contrasta con la épica y atmosférica Morning Final, un corte de una exuberancia musical que podríamos calificar de góspel rock. Tenderloin provoca sensaciones similares a las de (Don't Fear) The Ripper antes de que Debbie Denise (de nuevo el tándem Bouchard/Smith en la escritura) complete el plástico con una deliciosa suma de pop, folk y arena rock. Los tiempos cambiaban y Blue Öyster Cult con ellos.
jueves, 18 de mayo de 2023
Runnin' With The Devil
aparte de encabezar el maravilloso debut de Van Halen de 1978, la canción que abrían estos versos tan punks iba a ser uno de los sencillos del elepé. Glorioso medio tiempo que arde en su estribillo, Runnin' With The Devil empieza a dibujar a uno de los grupos más especiales de su tiempo, pues su rock duro tiene una inmediatez de la que carecen otras bandas de hard o heavy metal. La segunda cara del sencillo era, a su vez, el segundo corte de Van Halen, una miniatura instrumental dedicada al lucimiento de Eddie Van Halen, quien afirma en Eruption su incontestable poderío técnico sin excederse con el tapping. Single de contrastes, pues, que nos habla de un cuarteto que entre finales de los setenta y principios de los ochenta dejó una serie impecable de grabaciones pero que ya en sus albores tenía muy clara su fórmula.
lunes, 15 de mayo de 2023
I Got Mine
Dos singles saldrán del muy notable Another Perfect Day, el disco de 1983 que Motörhead publicaba con Brian Robertson a la guitarra. Del segundo, el espectacular Shine, ya hemos hablado por aquí, el primero se trataba de un I Got Mine no tan sobresaliente pero con el suficiente empuje y calidad para formar parte de un álbum del trío liderado por Lemmy e, incluso, para abrir la edición norteamericana del elepé, quizá por su sonido más acorde a la coyuntura comercial musical y metálica. La cara B del sencillo era ocupada por Turn You Round Again, una buena y típica canción de los autores de Ace Of Spades en la que quien fuera miembro de Thin Lizzy se luce a las seis cuerdas sin desentonar con el sonido del grupo, como se dijo, o se presuponía, en su momento. Aquella formación, por muy borde u hortera que fuera Robbo, dejó cosas grabadas realmente buenas.
jueves, 11 de mayo de 2023
Siempre tropical
Del octavo disco de Airbag, grupo al que he llegado tarde pero llevo dos años remediándolo, se puede decir para empezar que no decepciona. Sin embargo, Siempre tropical (2022) crece con las escuchas y, más allá de dar con el trío de siempre, está lleno de matices que en los tres últimos cortes se hacen tajantes. Todo mal, un escupitajo hardcore de medio minuto que es puro Zeke, Siempre tropical, grunge de filiación punk e injerto pop a medio camino, y Perros y gatos, pop acústico y orquestal arreglado por Guille Wild Honey, alumbran nuevos caminos sin desentonar con el conjunto del plástico.
Pero vayamos al principio. Finales alternativos es un homenaje a los primeros Planetas que corrobora la participación de J. Weezer, los Cars, Redd Kross o Cheap Trick asoman en Secretos chinos, si bien Airbag posee un estilo propio y diferenciado que vuela por encima de sus influencias. Dentro de ese estilo están sus entrañables letras, entre lo naíf y lo incisivo, y La marmota Phil es un buen ejemplo de ello, pop que desciende hasta Los Brincos puestos al día para cantar que
Un pena lo de Mario es power pop que en algún momento flirtea con el hard rock, igual que lo ha hecho Secretos chinos o lo hará Surf Riot. Antes de llegar a esta última, nos encontramos con el pop resplandeciente de Viva John Hughes, que habla de las mentiras que se dicen para hacer feliz a tu pareja o para no perderla:
el terreno de la power ballad también hollado con éxito por los malagueños en Parece, pero no (que aprenda Scorpions) y la vuelta al power pop de Andrea. Las cuatro canciones ya mencionadas (Surf Riot, Todo mal, Siempre tropical y Perros y gatos) completan la media hora escasa de un Siempre tropical que cuesta dejar de escuchar cuando te pones con él. Un señor trabajo.

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