jueves, 20 de julio de 2023

Let It Be

Sí. Let It Be (1970) fue el último disco de los Beatles en ser publicado sin ser el último en ser grabado, lo produjo Phil Spector, fue objeto de una versión más austera en 2003 (Let It Be… Naked), pues Paul McCartney no había quedado satisfecho con dicha producción, y no está a la altura de Rubber Soul, Revolver o Abbey Road. ¿Y? Un elepé con baladas como Let It Be o The Long And Winding Road o rocanroles perfectos y mágicos como Get Back no puede ser sino imprescindible. ¿Cuántos grupos nacidos a la sombra de los de Liverpool matarían por un álbum así? O mejor: ¿cuántos de esos grupos serían capaces de registrar un álbum así?

Two Of Us arranca la función con un corte folk de McCartney, función que Dig A Pony endurece con un medio tiempo en clave blues rock escrito por John Lennon, borrador de la soberbia I Want You (She's So Heavy) y en el que escuchamos por primera vez las teclas de un Billy Preston muy presente en el trabajo. También de Lennon, el folk psicodélico y orquestado de Across The Universe muestra la enorme variedad de registros que tenían los Beatles. La primera composición de George Harrison cabalga entre el folk orquestado y el blues rock, un I Me Mine al que sigue esa miniatura circense y dylaniana (Dig It) que sirve de prólogo a Let It Be. Monumento musical conocido por toda la humanidad y patrimonio de la misma, el tema de McCartney jamás ha dejado de emocionarme en su solemnidad pop. Maggie May es otra miniatura, en este caso de origen tradicional. I've Got A Feeling aúna dos canciones en una, blues rock de Lennon y McCartney al que se yuxtapone el rock and roll lennoniano One After 909. Si bien Paul McCartney no la aprobaba, la versión de The Long And Winding Road que escuchamos, con los coros y arreglos orquestales, a mí me parece maravillosa.

Dos temas muy diferentes completan Let It Be. Entre el R&B y el bluegrass, For You Blue es el segundo de Harrison, previo a ese inmortal rock and roll de McCartney llamado Get Back. "Vuelve a donde una vez perteneciste", clama el beatle mirando a un pasado que ya no volverá pero que siempre estará ahí. Los solos de la guitarra de Lennon y el piano eléctrico de Preston subliman el material escrito y nos llevan al final de una canción, un disco, un grupo y toda una manera de hacer y entender las cosas. Los más influyentes y polivalentes: los Beatles.



lunes, 17 de julio de 2023

John, I'm Only Dancing

Si bien David Bowie volvió sobre la canción alguna vez más porque la primera versión no le satisfacía, este tema de 1972 y la época de Ziggy Stardust yo lo encuentro realmente sabroso ya en su lectura primigenia. Glam rock andrógino y matices folk que trae la guitarra acústica de Bowie, John, I'm Only Dancing es una buena composición en la que brilla sobre el resto —cuando asoma— la guitarra solista de Mick Ronson. La cara B del single es ocupada, precisamente, por un corte de Ziggy Stardust, un Hang On To Yourself que por un lado mira al pasado rockabilly y por otro anuncia el futuro punk, tal era la autoridad artística del autor de Hunky Dory en aquellos momentos. Pasado y futuro que nos contemplan (casi) siempre que hablamos del genio londinense.

jueves, 13 de julio de 2023

Snake Bite Love

Por debajo de excelentes trabajos previos como Sacrifice y Overnight Sensation, Snake Bite Love (1998) fue un álbum bastante ninguneado por ciertos fans de Motörhead que yo no considero tan malo. De hecho la canción que lo abre, también en la banda sonora de La novia de Chucky (en la que los de Lemmy comparten terror y acero con Monster Magnet, Judas Priest o Slayer), es una pieza colosal que muestra al trío roqueando (y noqueando) con absoluta precisión. Tras Love For Sale, Dogs Of War, más oscura y metálica, y la veloz Snake Bite Love rebajan el nivel sin perder la decencia. Assasin recuerda al tema que encabezaba el homónimo y mencionado Sacrifice, medio tiempo de mucha agresividad al que sigue la hardcoriana Take The Blame, historia en la obra de Motörhead por añadir un órgano a la fórmula guitarra-bajo-batería. Dead And Gone es una power ballad que no pasa del aprobado, si bien Night Side eleva las prestaciones a pesar de que Mikkey Dee me pegaría por defender una tema que el gran baterista considera un engendro. No fallan jamás los autores de Inferno cuando se entregan al rock and roll seminal, que es lo que expone Don't Lie To Me en clave high energy británica. Joy Of Labour es quizá el momento más insípido del plástico, con algún pasaje instrumental realmente flojo y la banda descentrada. Desperate For You y Better Off Dead pisan el acelerador para despedir Snake Bite Love con mayor categoría pero lejos de la mejor versión del grupo. Un disco irregular, sí, al que sin embargo aquí aprobamos, pues somos incapaces de suspender (nos parecería injusto) uno solo de Motörhead.


 

lunes, 10 de julio de 2023

Can't Get Enough

Fue su primer single su mayor éxito, un Can't Get Enough (1974) que sigue sonando a dinamita FM, carne de rock and roll mainstream primorosamente elaborado por Bad Company, esa aleación de miembros de Free, Mott The Hoople y King Crimson. Hard rock de sustrato blues, el de Paul Rodgers, Simon Kirke, Mick Ralphs y Boz Burrell se sustenta en la falocracia a la sazón dominante mediante una letra ridícula que es disimulada y sublimada por una música perfecta en cuanto a estructura e interpretación. La cara B la ocupa Little Miss Fortune, medio tiempo de color funk y ecos góspel que suena realmente bien. Si ambas canciones son defendibles en su conjunto, no está de más destacar la voz de Rodgers, pues su rango es incuestionable y de ella depende buena parte de la personalidad del cuarteto. Y un himno como Can't Get Enough, por muy sobado que esté, no se puede entender, o no tendría sentido, sin él.

lunes, 3 de julio de 2023

Curtis

La creación de un nuevo soul de carácter progresivo que marcará radicalmente a la música popular (afroamericana y no) tiene sus pilares incontestables en el What's Going On de Marvin Gaye y, publicado meses antes y en 1970, el debut de Curtis Mayfield. Al igual que la obra maestra de Gaye, la denuncia política y el comentario social se mezclan en Curtis con la investigación artística, nuevos caminos en los que el soul recibe injertos de funk, psicodelia, pop orquestado y todas las ideas geniales que tenía Mayfield. 

La reivindicación antirracista y el baile no están reñidas en la inicial (Don't Worry) If There Is A Hell Below We're All Gonna Go, ataque de guitarra, bajo, batería, percusión, cuerdas y vientos. The Other Side Of Town rebaja el tempo en una pieza muy atmosférica que abre un arpa que no se va de The Makings Of You, balada de cuerdas prominentes para enamorar y, al igual que su antecesora, armonio eléctrico (o similar) que se deja sentir. Escuchar la cadencia lenta de We Are Darker Than Blue con sus arreglos de cuerda y viento para ver cómo a mitad de camino modifica su groove pasándose al mambo de regusto funk y, más adelante, vuelve a sus maneras iniciales —mediante unas notas de arpa que sirven de enlace— es caer rendido ante una categoría artística a la altura de, por ejemplo, la de Miles Davis o la de Frank Zappa.

La segunda cara del elepé es casi monopolizada por los cerca de nueve minutos de Move On Up, pues ninguno de los tres temas que le siguen y acompañan pasa de los cuatro. El avance y la lucha empujan letra y música (como dice en un momento dado la primera), música que progresa frenética dominada por vientos y percusión. Miss Black America es una ambrosía de soul pop orquestal que no por ser la canción más corta deja de brillar. La adrenalina y la potencia de Wild And Free las anuncian su título y se sirven de los elementos instrumentales que hemos venido comentado, si bien el arpa se significa más que en cualquier otro segmento del plástico. La deliciosa y tierna Give It Up habla de la fractura sentimental y deja un inevitable regusto amargo en el oyente, que se queda con él pues Curtis llega a su fin. Afecte esto de una manera u otra a la sensibilidad de cada uno, no lo hace a la belleza sagrada e incorruptible del primer disco de Curtis Mayfield tras abandonar los Impressions. El futuro ya estaba escrito en él, y con eso concluimos.



jueves, 29 de junio de 2023

La tierra prometida

Ni cede, ni cambia, ni decepciona. Doctor Divago ha vuelto en 2023 con un disco estupendo que nos remite a La tierra prometida, ésa que nunca existió ni existirá fuera de nuestros anhelos. No sabe Manolo Bertrán lo que es escribir una mala canción y aquí ese axioma se multiplica por diez. Si las letras son magníficas y cultivan el imaginario particular de Divago (de Sal Mineo a Cisco Fran en esta ocasión), en el apartado musical el grupo roza la perfección, regando cada tema de esos matices que en Ojos de serrín se dice que "nadie notará". Es precisamente a este corte lento que sigue el momento más potente del álbum junto con Tan ocupado, un De puntillas (mejor dicho, levitando) que suma rockabilly y power pop y define bastante bien a la banda que lo pone en pie: "Sin moverme de mi sitio, pero siempre acelerando". No haría falta —en realidad— destacar ninguna de la composiciones, aunque para ayudar y animar al lector que dude en hacerse con el trabajo que sepa que la emoción se desborda en la canción que le da título, que La gloria y los insultos alía rock y psicodelia o que en El autillo vuelve a cantar hay beat, hay pop y hay ska. Porque la firmeza y la coherencia estilística las construyen Bertrán, David Vie, Antonio Chumillas, Edu Cerdà y Asensio Ros con diferentes y variados ingredientes y, además, en poco más de media hora. Voz, guitarras, armónica, bajo y batería para vestir un material ya gozoso en el papel.



lunes, 26 de junio de 2023

Miles Smiles

Entre el jazz modal de finales de los años cincuenta que se materializa absoluto en Kind Of Blue y el inicio del periodo de vanguardia eléctrica a finales de los sesenta con In A Silent Way, que a su modo no deja de ser también modal, la música de Miles Davis tiene un periodo dubitativo que su famoso segundo quinteto hace añicos a partir de 1965. Es enero de dicho año Davis, Herbie Hancock, Wayne Shorter, Ron Carter y Tony Williams graban el magnífico E.S.P., aplicados a una suerte de abstracción sonora que, sin asumir rasgos atonales o disonantes del free jazz, transita caminos de similar libertad disruptiva. Tal abstracción me parece incluso mayor en su siguiente trabajo, un Miles Smiles que se debe a dos sesiones de octubre de 1966.

El primero de los temas (Orbits, uno de los tres compuestos por Shorter) nos sitúa palmariamente ante un grupo que ocupa un espacio propio y en el que hay que destacar la sobresaliente improvisación de Hancock escoltado por la soberbia base rítmica de Carter y Williams. Circle está escrita por Miles Davis, bellísima balada en la que se suceden los solos de Davis, Shorter y Hancock, quienes favorecen y participan de la misma atmósfera integrando sus instrumentos en un tono común. Footprints ya la había grabado en febrero Wayne Shorter para su Addam's Apple, si bien aquí se alarga dos minutos. Ambas versiones son admirables, teniendo en la que nos concierne un protagonismo constante la batería y el contrabajo, que se acercan a los ritmos cubanos mientras que Davis, Shorter y Hancock efectúan improvisaciones espléndidas que remiten al jazz modal, al hard bop y al Caribe sin casarse con nadie exactamente. También de Shorter, Dolores es parecida a Orbits, aunque el solo de Herbie Hancok no sea superior aquí a los de Davis y Shorter y Carter insinúe unas notas improvisadas. 

El Freedom Jazz Dance de Eddie Harris y el Ginger Bread Boy de Jimmy Heath son los dos cortes que completan el elepé, el primero adoptando una cadencia funk en la que las baquetas de Tony Williams no paran, y el segundo transformando el bebop y el swing en lo que solo podemos llamar música del segundo quinteto de Miles Davis, tan audaz como la que corre en paralelo del último Coltrane desechando su agresividad. Miles Smiles: seis temas y otra obra maestra del autor de Bitches Brew.


 

jueves, 22 de junio de 2023

Bad Boy For Love


El poco tiempo que el bajista Ian Rilen estuvo en Rose Tattoo fue suficiente para que dejara su sello escribiendo Bad Boy For Love, primer single de la banda australiana. Cárcel, alcohol, violencia, crímenes y amor juntos en un cóctel salvaje de blues y rock and roll compuesto por quien había conocido el talego de primera mano y en el que la slide de Peter Wells se significa. Publicado en 1977, el sencillo lo completaba Snow Queen —acreditada al grupo al completo—, rock and roll descendiente de Chuck Berry vía AC/DC, no en vano Henry Vanda y George Young estaban en los controles. El prólogo de un elepé homónimo y explosivo que en 1978 convertirá a Rose Tattoo en uno de los nombres imprescindibles de la música de su país. Y mira que los hay…

lunes, 19 de junio de 2023

The Rolling Stones On Air

Si hace no mucho hablábamos de un directo de los Rolling Stones de mediados de los años noventa —el de una banda absolutamente consagrada sin nada que demostrar: Stripped—, hoy lo hacemos de uno que es todo lo contrario, pues este doble CD (en su edición Deluxe) recoge grabaciones de la banda en la BBC de 1963, 64 y 65. The Rolling Stones On Air (publicado en 2017) muestra a los autores de Beggars Banquet desarrollando las enseñanzas de sus maestros y abriendo el camino que les llevará a lo más alto, comercial y artísticamente. Sin olvidar originales como (I Can't Get) No Satisfaction o The Spider And The Fly, o regalos de los Fab Four como I Wanna Be Your Man, el grueso del material está formado por versiones de, entre otros, Rufus Thomas, Bo Diddley, Salomon Burke, Muddy Waters, Jimmy Reed o Chuck Berry, músico este último del que tocan seis canciones para dejar meridianamente claro quién es la principal influencia del quinteto inglés. La frescura, la inmediatez y la alegría —elementos que con los años desaparecerán aunque la calidad aumente— que transmiten las interpretaciones hace del doble álbum una delicia a la que no es ajena la inocencia y la pureza de los comienzos. Empiecen por Come On y no podrán alejarse de su equipo hasta que 2120 South Michigan Avenue complete los treinta y dos temas que se nos ofrecen. Una razón más para seguir enamorado de los Stones por los siglos de los siglos.


 

jueves, 15 de junio de 2023

Little Feat

Desde un principio se significó Little Feat como una banda genial. Por la música, por supuesto, y por las letras, pues los textos de Truck Stop Girl, Willin' o Hamburger Midnight (¿quién puede cantar al blues de las hamburguesa de medianoche?) son surrealmente propios. Poco más de media hora necesita el grupo californiano para mostrar al mundo sus capacidades en su debut homónimo de 1971. Guitarra, teclados, bajo y batería tocando rock and roll, sí, pero fabricando piezas de construcción particular que por igual anticipan a los Black Crowes, se alinean con Randy Newman o llevan a su terreno a Howlin' Wolf. El contraste que crea la yuxtaposición del pop orquestal de Brides Of Jesus, el folk y el country de Willin' (enriquecido y embellecido por la guitarra invitada de Ry Cooder) y el rock de Hamburger Midnight sirve como epítome perfecto de lo que quiero transmitir, si bien pudiera valerme de otros ejemplos. Little Feat es un elepé que, sonando a cosas conocidas, acaba sonando únicamente a Lowell George, Bill Payne, Roy Estrada y Richie Hayward, quienes seguirán buscando nuevas formas de expresión en futuros trabajos, lo que hace de su primer disco una experiencia singular al igual que lo serán Sailin' Shoes, Dixie Chicken o Feats Don't Fail Me Now. No quiere decir esto que sea una banda diferente la que fabrique uno u otro álbum, sino que habla de la capacidad para crecer y reinventarse de un cuarteto (y luego sexteto) absolutamente espléndido.