Nada que objetar a la marcha de Brian Eno de Roxy Music. Sin él, los de Bryan Ferry parieron un tercer plástico a la altura de los anteriores; en solitario, Eno debutaba con el esencial Here Come The Warm Jets. Buenas noticias musicales, pues, nacidas de las clásicas diferencias entre miembros de un grupo de rock, que en el caso de los autores de For Your Pleasure se traducía en las ocho canciones de Stranded de 1973.
Que la banda inglesa suena como siempre y no ha perdido el prurito experimental lo muestra Street Life nada más empezar. Asombra cómo Roxy Music conseguía el cruce perfecto entre el pop y la vanguardia, situándose en algún lugar milagroso e intransferible en el enorme camino que va —apostemos fuerte sin miedo al qué dirán— de los Monkees a Faust. Just Like You bate sus alas poéticas es forma de preciosa melodía y magníficos arreglos de piano, guitarra, bajo y batería. Se escora el sexteto al funk en Amazona y lo enriquece con elementos progresivos y de música concreta. Adagio perfecto y contenido que hace honor a su nombre, Psalm realiza un crescendo matizado cuya invocación concluye tajante ("Algún día Su casa será mi hogar / Para siempre jamás") lo que solo puede ser una senda de ironía antirreligiosa. Serenade va en la onda de Street Life, mientras que A Song For Europe se erige elegíaca entre la decadencia y la nostalgia —latín y francés comparten espacio junto con el inglés—, canción al viejo continente que me hace pensar —musical y conceptualmente— en el Berlin de Lou Reed, publicado solo meses atrás. Mother Of Pearl retoma ese funk progresivo que nadie más que Roxy Music cocinaba así para fundirse con Sunset, final modélico de sublime y delicada instrumentación que bien podría ser la descripción sonora del sustantivo belleza.
Si sumamos la portada que ven arriba al contenido descrito tendremos que —definitivamente— Stranded es un elepé en la línea cualitativa y formal de los creados con Brian Eno a bordo, línea que todavía se extenderá a Country Life y Siren para conformar un quinteto de salida al que cuesta encontrar parangón. Lo de "un grupo único" pocas veces ha estado tan justificado como al hablar de Ferry, Manzanera, Mackay y compañía.












