Que Needles In The Camel's Eye —sonando sin ambages o disimulos a la Velvet Underground— sea la pieza que inicia el primer y extraordinario disco de Brian Eno es toda una declaración de intenciones. Tras actualizar el I'm Waiting For The Man de Reed y compañía, Eno no sigue el mismo camino en el segundo corte, pues el funk kraut y marciano de The Paw Paw Negro Blowtorch anticipa al Bowie de la segunda mitad de los setenta (de hecho el propio autor de Another Green World le ayudará en esa época) mientras que su compositor toca sus muy peculiares juguetes, digo, instrumentos. Baby's On Fire, además de ser la canción más extensa, es subsumida por un impresionante solo de guitarra de Robert Fripp, quien destaca, domina y eclipsa al resto de participantes. Cindy Tells Me rebaja el carácter experimental de su antecesora acercándose al glam rock de Mott The Hoople o el citado Bowie y con las seis cuerdas de Phil Manzanera punteando en esta ocasión. Repite Fripp en Driving Me Backwards, siempre incisivo y brillante, aunque aquí sea mayor la importancia de las teclas de Eno, madres de la solemnidad de la composición.
También la tienen, si bien pulsadas por Andy Mackay, al dar la vuelta al plástico y encontrarnos con la extraña, incómoda melancolía de On Some Faraway Beach, cuya peculiar mezcla le da un sonido vanguardista que contrasta con la melodía claramente tonal. La última aparición de Robert Fripp es en la diddleyana Blank Frank, salvaje rock and roll del que desciende Primus. Dead Finks Don't Talk podría ser un híbrido entre The Mothers Of Invention y David Bowie, en tanto que Some Of Them Are Old apela a los Beatles y a los Beach Boys más gregorianos en su primer y último tramo, si bien en su parte central hay un pasaje instrumental diferente en el que la slide guitar de Lloyd Watson tiene un peso mayor que, asimismo presentes, el de los teclados y sintetizadores de Eno y Mackay y el saxo de éste.
En un tono festivo que no renuncia a la experimentación, el tema que da nombre a Here Come The Warm Jets (1974) clausura un debut genial que se sitúa al mismo nivel que el de los tres primeros elepés de Roxy Music, banda que Brian Eno tiene que abandonar tras la publicación del segundo, For Your Pleasure, por la incompatibilidad con Bryan Ferry. El resultado de su marcha fue artísticamente inmejorable para todos, pues el grupo fabricará un excelente Stranded y Eno contestará inmediatamente con la joya que hoy hemos glosado los mejor que sabemos. Las rupturas, desagradables en un primer momento, pueden ser liberadoras y fructíferas en ocasiones.


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